Supongo que dirá nuestro infame presidente que, si en las próximas elecciones me votan menos españoles por estar hartos de mí, pues hago españoles a gente que me pueda votar y en eso está. Sánchez concedió la nacionalidad a 240.000 extranjeros en 2023, el doble que el año anterior y desde 2018, un total de 875.757 personas han obtenido el pasaporte español por residencia, quedando aún 200.000 solicitudes pendientes de estudio en el Ministerio de Justicia a esperas de ser tramitadas.
Mientras que en casi todos los países occidentales obtener la nacionalidad es un proceso lento en el que hay que cumplir muchos requisitos y sobre todo, hay que tener claro que el peticionario tiene voluntad de integrarse, España es un auténtico coladero y lo es, porque la izquierda pretende sacar redito electoral al concederla, no al que pueda amar a España, sino todo lo contrario, pero que esté dispuesto a votar a quienes pretenden destruirla.
Solo Vox ha dado la voz de alarma en este asunto exigiendo al Gobierno, paralizar al menos, los trámites de nacionalidad a los extranjeros de culturas islámicas, entendiendo que prácticamente todos son portadores de ideas nocivas y contrarias a los valores que defiende occidente y algunos de ellos, terroristas potenciales.
Hay que poner en valor la nacionalidad española, hay que hacer entender al que la solicita, que obtenerla es un honor, hay que exigir que exista una clara voluntad de integración, conocer nuestro idioma, nuestra cultura y nuestra gloriosa historia. No se le puede entregar a cualquiera con tal de que te vote.
Ya va siendo hora de que los españoles se den cuenta de la izquierda tramposa que tenemos, esos que utilizan cualquier método para, legal o ilegalmente, llegar al poder mediante el engaño masivo a la ciudadanía o inventándose algo, llámense mega atentados, cambiar la legalidad, pervertir procesos administrativos, para ellos todo vale.