Ayer se celebró una histórica manifestación que transcurrió por la zona de Sevilla que se vería más afectada si la Mezquita del Polígono Sur se hiciese realidad. Si el alcalde de Sevilla, el popular José Luis Sanz, sigue empecinado en tomar decisiones en contra de la voluntad de los vecinos.
Al finalizar la manifestación junto al solar donde pretenden ubicarla, el portavoz de los vecinos leyó un manifiesto que por su excepcional interés reproduzco a continuación:
¡Vecinos y Vecinas!
Hoy estamos aquí porque tenemos algo que decir y porque tenemos derecho a ser escuchados. Estamos aquí de manera pacífica, democrática y dentro de la ley. Y queremos que nuestro mensaje sea claro:
No estamos contra las personas. No estamos contra ninguna religión. Estamos defendiendo nuestro barrio y nuestro modelo de convivencia. Y no queremos una mezquita rodeada de secretismo, con más sombras que luces y las consecuencias que traerá consigo la apertura de un centro islámico de estas características. Nadie tiene que contarnos lo que sucede pues lo estamos viendo a diario en numerosas ciudades europeas y españolas, concretamente en Cataluña. No queremos una cultura que choca frontalmente con la nuestra, con nuestros principios y valores más elementales como, por ejemplo, el respeto a la mujer.
Nos preocupa, por tanto, la construcción de una gran mezquita en el Polígono Sur y las consecuencias que un equipamiento de estas dimensiones puede tener para quienes vivimos aquí. Hablar de la transformación de determinados barrios no debería ser un tabú. Europa tiene derecho a decidir qué modelo de sociedad quiere para el futuro y a exigir que quienes llegan respeten plenamente las leyes, las libertades y las normas de convivencia de nuestros países.
El problema no es que una persona sea musulmana. El problema aparece cuando la inmigración se produce sin control, cuando fracasa la integración y cuando se crean comunidades aisladas que viven cada vez más separadas de la sociedad de acogida.
Una sociedad democrática no puede aceptar que nadie quede por encima de la ley por motivos religiosos. La libertad religiosa debe estar garantizada, pero también deben estarlo la igualdad entre hombres y mujeres, la libertad de expresión, la libertad de conciencia y la separación entre las convicciones religiosas y las instituciones del Estado.
Tampoco se puede ignorar los problemas que genera la implantación de las grandes mezquitas en determinados barrios: dificultades de integración, presión sobre los servicios públicos, conflictos de convivencia o aparición de redes vinculadas al extremismo. Pero debemos ser rigurosos: estos problemas no pueden atribuirse automáticamente a todos los inmigrantes ni a todos los musulmanes.
Y aquí está la cuestión fundamental: integrarse significa formar parte de la sociedad, no vivir permanentemente al margen de ella. Queremos ser una sociedad plural y al mismo tiempo exigir unas reglas comunes. Podemos respetar las diferentes religiones y culturas y, al mismo tiempo, decir claramente que nuestras leyes están por encima de cualquier norma religiosa. El debate debería ser qué modelo de convivencia queremos: uno basado en unas reglas comunes, en la igualdad ante la ley y en la integración, o uno en el que distintas comunidades terminen viviendo separadas y con normas sociales diferentes.
Defender el control de la inmigración, la seguridad, la integración y las libertades fundamentales no debería significar atacar a una religión. Significa defender un modelo de sociedad y exigir que todos quienes viven en ella respeten las mismas reglas.
Pero también queremos hablar de algo que consideramos todavía más importante: Las prioridades de nuestro barrio.
El Polígono Sur necesita atención. No necesita una mezquita. Necesita inversión. Necesita servicios públicos adecuados y necesita que las administraciones atiendan primero las necesidades básicas de sus vecinos. Necesitamos mejores servicios sociales, una atención social suficiente, apoyo a las familias que lo necesitan, recursos para nuestros mayores, atención a los jóvenes, programas de formación y empleo y servicios públicos que respondan a las necesidades reales del barrio.
Antes de plantearnos grandes proyectos, queremos que se nos explique:
¿Se están cubriendo adecuadamente las necesidades sociales básicas de nuestros vecinos? Porque nosotros creemos que las prioridades deben estar claras. Primero las personas. Primero las necesidades básicas. Primero los servicios públicos.
Y por eso preguntamos:
¿Por qué una gran mezquita antes que más recursos sociales? ¿Por qué una gran mezquita antes que reforzar los servicios que necesitan diariamente los vecinos? ¿Qué intereses se esconden tras este proyecto? ¿Quién lo financia? ¿Qué facción del islam está detrás? ¿Por qué la connivencia entre PP, PSOE y la extrema izquierda por imponernos una mezquita que nadie quiere?
No estamos diciendo que nadie tenga derecho a practicar su religión. Ese derecho debe ser respetado.
Estamos diciendo algo diferente:
Cuando los recursos y la capacidad de un barrio son limitados, los vecinos tenemos derecho a preguntar cuáles son las prioridades de las administraciones. También nos preocupa que la construcción de un gran centro religioso pueda contribuir a una transformación importante del entorno. No queremos una transformación de nuestros barrios impuesta sin debate, sin planificación y sin tener en cuenta a quienes vivimos en ellos. No queremos una islamización de nuestros barrios decidida desde arriba y sin contar con los vecinos.
Y decir esto significa defender que las decisiones sobre el futuro urbanístico y social de nuestros barrios deben tomarse con transparencia, planificación y participación ciudadana.
Queremos saber: ¿Qué impacto tendrá sobre el tráfico? ¿Dónde aparcarán los vehículos? ¿Qué ocurrirá con la movilidad? ¿Qué medidas habrá frente al ruido y las aglomeraciones? ¿Son suficientes los servicios públicos y las infraestructuras? ¿Se ha escuchado realmente a los vecinos afectados?
No queremos que nadie decida por nosotros.
¡Nuestro barrio también cuenta!
El Polígono Sur necesita que se mire hacia sus problemas cotidianos y hacia las personas que viven aquí.
Necesita recursos. Necesita oportunidades. Necesita servicios sociales. Necesita atención a las familias. Necesita empleo y formación. Necesita espacios y oportunidades para sus jóvenes. Y necesita que las administraciones escuchen a sus vecinos.
No queremos que se olvide lo esencial mientras se debate un proyecto de esta magnitud. Por eso estamos aquí. No para enfrentarnos a nadie. Sino para defender nuestras prioridades. No para señalar a personas. Sino para pedir responsabilidades a quienes toman las decisiones. No para dividir. Sino para exigir que se nos escuche.
Queremos transparencia. Queremos información. Queremos participación. Queremos servicios públicos suficientes. Y queremos que cualquier proyecto de esta magnitud sea estudiado con rigor y con la participación de los vecinos afectados.
Por eso, desde el respeto y desde la firmeza, decimos:
¡El Polígono Sur tiene voz! ¡Los vecinos tenemos derecho a ser escuchados¡ ¡No a la mezquita! ¡No a la islamización de nuestros barrios!
Como habréis podido comprobar tras su lectura, este manifiesto pone contra las cuerdas al alcalde de Sevilla y lo pone en una difícil situación, pues resulta muy difícil de entender que quien más debiera tomar decisiones por el bien de Sevilla y sus vecinos, avale inexplicablemente un proyecto tan dañino para la ciudad y que, sin lugar a dudas, cambiaría para mal su futuro.