Desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno se han presentado contra él diversas querellas en las que se le atribuyen presuntos delitos de tráfico de influencias, prevaricación y malversación en relación con las actividades de su esposa y contratos públicos. Su esposa, Begoña Gómez, está implicada en casos de tráfico de influencias, corrupción en el sector privado, apropiación indebida e intrusismo profesional. Su hermano, David Sánchez Pérez-Castejón, está implicado en casos de prevaricación administrativa, malversación de caudales públicos, fraude a la Hacienda Pública y tráfico de influencias.
Su íntimo amigo y exministro de Transportes, José Luis Ábalos, está implicado en casos de pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias y cohecho, y malversación de caudales públicos. Su exasesor ministerial de confianza, Koldo García Izaguirre, está investigado en la Audiencia Nacional por organización criminal, cohecho, tráfico de influencias y blanqueo de capitales. Y su Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, tiene causa abierta en el Tribunal Supremo por revelación de secretos.
Aparte de todo esto, el propio Partido Socialista Obrero Español (PSOE) está denunciado por financiación ilegal.
Pues bien, si todo lo anteriormente es de una gravedad terrible y revela con claridad que, Pedro Sánchez, más que ejercer de presidente del Gobierno, ha sido el capo de una organización criminal, lo que acaba de salir a la luz lo corrobora.
El último informe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) en su investigación sobre el denominado caso Leire Díez, deja muy claro, que desde La Moncloa o desde Ferraz, lo mismo da que da lo mismo, se ordenaron seguimientos a la magistrada Beatriz Biedma, la jueza que instruyó la causa contra David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno. La declaración de Cintia Rocho, vinculada al clan narco de Los Rocho de Badajoz, es demoledora, pues según recoge la UCO, Rocho relató que el exjuez Luis José Sáenz de Tejada se puso en contacto con ella y le trasladó que Biedma era “un puto grano en el culo” y que había que “eliminarla”. La testigo entendió esas palabras como una referencia a causarle daño físico, pero ella rechazó participar. Hasta esta “narco” parece tener más moralidad que Sánchez y su banda. El informe también recoge que personas del entorno investigado habrían buscado contactos con otros clanes de narcotráfico para acabar con la vida de la juez.
Con la información de que se dispone, en cualquier democracia occidental, Sánchez y su banda de corruptos y criminales estarían ya “a la sombra” y el PSOE en proceso de ilegalización. Pero esto es España y los sondeos nos siguen diciendo que entre el 25% y el 30% de los votantes aún le darían su confianza a esta mafia.
Hay un pucherazo además de una ceguera mental desde el norte peninsular hasta el sur que da pánico