Cualquier persona normal que ve por los medios lo que le ha ocurrido a Maricarmen, una anciana de avanzada edad, 87 años, a la que han expulsado de la vivienda en la que ha vivido siete décadas, es lógico que reaccione con tristeza y con indignación, pero desgraciadamente, a veces lo que nos cuentan no es toda la verdad.
Esta señora fue una funcionaria que realizaba labores administrativas, que siempre tuvo unos ingresos regulares y que disfruta de una pensión digna que pagó toda su vida un alquiler insignificante por ser de renta antigua por un lujoso piso de 92 metros cuadrados, que hasta tiene cuarto de servicio, con vistas al Retiro, el parque más señorial de Madrid, situado en una de las zonas más exclusivas de la capital.
Hay que tener en cuenta que la ley solo permite permanecer de forma indefinida en la vivienda al titular original y a quien se subroga en primer lugar.
Como su padre murió en 1960, la primera subrogación correspondió a su madre tras el fallecimiento de su padre. Como su madre falleció en 2005, Maricarmen lleva viviendo sin ningún tipo de derecho, desde ese año, ya que la ley solo permite una segunda subrogación si elle tuviese una discapacidad superior al 65 % que no es el caso. Por lo que podemos afirmar que esta señora llevaba viviendo en ese gran piso durante 20 años sin tener derecho a ello y perjudicando gravemente al verdadero dueño del piso, hasta el punto de que el propietario tuvo que vender el piso, por un precio irrisorio, a un fondo de inversión, porque con lo que Maricarmen, la funcionaria, pagaba de alquiler no cubría ni los gastos.
Pese a todo ello, se le han ofrecido múltiples opciones para abandonar lo que no es suyo con cierta dignidad, irse a vivir con un familiar o una plaza en una residencia de la Comunidad de Madrid y no ha querido. Ella se limitaba a decir que esa era “su casa”, algo absolutamente incierto.
Mientras muchos de nuestros padres se sacrificaron para pagar un piso normal en un barrio, casi siempre de la periferia, ella vivía en un piso de lujo en todo el centro de Madrid pagando un alquiler de miseria.
Hemos comprobado como ahora la izquierda la pretende utilizar, ocultando la mayoría de los datos que he dado, como distracción a los verdaderos problemas de los españoles, con titulares como «Conmoción social y política por el desahucio de Maricarmen», pero lo cierto es, que las ejecuciones hipotecarias tocan máximos históricos con Sánchez, es decir, con socialistas y comunistas en el Gobierno, y los desahucios superaron los 24.000 en 2025.