En una democracia, votar es el mecanismo básico para elegir a nuestros gobernantes, y la Constitución deja bien claro que ese derecho pertenece en exclusiva a los españoles. Por eso, decidir quién forma parte del país y quién puede votar es un asunto muy serio que solo se puede fijar mediante leyes bien fundamentadas. Sin embargo, el Gobierno de Pedro Sánchez ha cruzado una línea peligrosa al usar la Ley de Memoria Democrática para repartir nacionalidades saltándose las normas.
La ley pretendía reparar a los descendientes del exilio de la Guerra Civil. Pero los historiadores calculan que se exiliaron definitivamente unas 200.000 personas, la mayoría a Francia y menos de 50.000 a América. En cambio, ya van más de dos millones de peticiones, casi todas desde América.
Para inflar las cifras, el Gobierno aprobó en 2022 una simple orden interna que abrió la puerta a hijos, nietos, bisnietos y tataranietos de españoles, sin importar cuándo ni por qué emigraron. Con esto se está dando la nacionalidad a descendientes de gente que se fue de España en el siglo XIX, mucho antes de la guerra.
Como consecuencia de asignar votantes a municipios sin ningún control claro, hay ya 167 pueblos donde hay más electores viviendo fuera que vecinos en el pueblo. Gente que jamás ha pisado España decide el futuro de esos municipios.
La maniobra para manipular el censo de cara a las elecciones ha sido tan descarada que el propio Tribunal Supremo ha tenido que congelar de forma preventiva el censo de estos nuevos nacionalizados.
Las instituciones públicas tienen el deber de frenar esta manipulación. No se puede permitir que, por miedo a perder unas elecciones, un gobierno fabrique votantes sin ningún lazo real con España para sacar ventaja en las urnas.
De todas maneras, esto no nos puede sorprender, pues es sobradamente conocido que Pedro Sánchez intentó y no consiguió porque le pillaron, el pucherazo en las elecciones internas de su propio partido. Lo triste es que un personaje como este pueda seguir ocupando la presidencia del Gobierno gracias al apoyo de todas las formaciones antiespañolas.