El día 12 de octubre, es el día de nuestra Fiesta Nacional, llamado Día de la Hispanidad, festividad de Nuestra Señora del Pilar, fecha memorable del descubrimiento de América. Aunque desde la izquierda y sus medios de comunicación, nos trasmiten que eso del patriotismo es algo pasado de moda, mañana es el día apropiado para reivindicarlo.
En esta fecha, se recuerda la ingente tarea realizada por nuestros antepasados, tanto en lo material como en lo espiritual, en beneficio de aquellos pueblos que nos tocó descubrir, civilizar y evangelizar, y al mismo tiempo, procurar, mantener y fomentar la relación, más estrecha y cordial, entre España y los demás pueblos hispanos, pueblos que de nosotros lo recibieron todo.
Al celebrar el Día de la Hispanidad, recordamos la gesta prodigiosa de Colón y sus acompañantes, que con tres pequeñas embarcaciones y una gran fe, se lanzaron a buscar nuevas rutas marítimas y hallaron nuevas tierras. Recordamos las prodigiosas hazañas de todos nuestros descubridores, conquistadores, evangelizadores y civilizadores en los hasta entonces desconocidos territorios de América, África, Asia y Oceanía.
La celebración solemne de la Fiesta de la Hispanidad, nuestra Fiesta Nacional, no debe quedar reducida a que los españoles sintamos el orgullo de las hazañas de nuestros antepasados, sino que es necesario que al celebrar cada año esta conmemoración sintamos la responsabilidad que nos corresponde por ser descendientes de aquellos compatriotas de antaño; que pensemos en la trascendental misión que tuvimos en el mundo, y que de seguro seguiremos teniéndola en el futuro.
Y hemos de preocuparnos, todos los españoles y demás pueblos hispanos, por lograr que esa leyenda negra del inventado genocidio que proclaman socialistas, comunistas y separatistas, todos ellos antiespañoles, sobre la obra de España en América sea destruida, porque así serviremos a la verdad. España hizo lo que nunca y en ninguna parte hicieron los racistas, ingleses, franceses, holandeses o belgas, como lo demuestran los hechos históricos.
Debemos aprovechar estas solemnes fechas que nos ocupan para revalorizar el espíritu netamente español en América. Luchemos porque de nuevo se conozca a España y sepa el mundo entero que la obra civilizadora que ella realizó no la concibió ni la hizo ningún otro pueblo de la Historia.
Es compatible sentirse orgulloso de ser español, y a la vez, despreciar a esa clase política que tanto daño está haciendo a España. Pasamos por momentos difíciles, pero el pueblo español ha demostrado a lo largo de la Historia, que es capaz de superar todas las dificultades.
Pero en 2026 aún ocurren cosas inexplicables e indignantes. Cada domingo se celebra en Sevilla, en el trianero Paseo de la O, un mercadillo y en él ha surgido una polémica relacionada con los símbolos de nuestro pasado. Un artesano y recreador histórico que participa regularmente en ese mercadillo asegura que se enfrenta a la expulsión por exhibir en su puesto una bandera con la Cruz de Borgoña y el águila bicéfala.
El artesano afirma que esa bandera es parte esencial de su trabajo, ya que contextualiza sus productos. Explica que dedica su actividad “al estudio, investigación y reproducción rigurosa de la cultura material de los siglos XVI y XVII”, siglos de especial relevancia en la cultura sevillana. Su especialidad consiste en “la elaboración completamente artesanal de piezas de cuero inspiradas en modelos históricos: talabartes, tahalíes, bolsas de viaje, apóstoles, cinturones y otros elementos utilizados por soldados y civiles de la época de los Austrias y los Tercios españoles”.
La izquierda ha conseguido que miembros de la organización promuevan una iniciativa para solicitar la retirada de la bandera porque, según afirman, “esa bandera tiene otras connotaciones que pueden hacer creer que estamos politizando nuestro proyecto”, cuando ni los estatutos de la asociación ni la Regulación de Actividades del Paseo de la O para 2026 contemplarían prohibición alguna relativa a la exhibición de banderas históricas.
La bandera que combina la Cruz de Borgoña y el águila bicéfala representa el apogeo militar y territorial de la Monarquía Hispánica bajo la dinastía de la Casa de Austria. Se empleó en estandartes de regimientos imperiales, enseñas de capitanías y escudos de armas virreinales como símbolo de lealtad directa a la Corona, la enarbolaban nuestros Tercios y la llevaban nuestros galeones en sus travesías hacía el llamado nuevo mundo.
Me parece que el alcalde de Sevilla, el popular, José Luis Sanz, debería tomar cartas en el asunto e impedir, la injusticia que se pretende perpetrar contra el artesano y la afrenta contra nuestra historia a pocas horas del Día de la Hispanidad.