Lo que ha ocurrido este pasado sábado en Murcia, en donde se ha producido una auténtica batalla campal entre mujeres feministas en el Paseo de El Malecón, demuestra que la indigente intelectual que sufrimos como ministra de Igualdad ha conseguido indignar a una buena parte del feminismo y desatar una guerra interna de difícil pronóstico.
La manifestación la promovió el colectivo Redfem, cuyos miembros se definen como feministas radicales, y acudieron bajo el lema “Sexo no es género. Género es opresión” para mostrar su repulsa ante lo que llaman “ley de autodeterminación”, una aberración legal que defiende el colectivo LGTB.
Si en la actualidad persigues la igualdad verdadera entre hombres y mujeres, tienes que declararte antifeminista, pues hoy en día, el hembrismo ha colonizado casi por completo ese colectivo. No obstante, entiendo que la Ley Trans es una amenaza para las mujeres, sobre todo para las que se dedican al deporte.
El desembarco de personas nacidas hombres, y por lo tanto con su biología, que se autodeterminan como mujeres sin más, y compiten con ellas, las dejan sin opciones deportivas. Nunca olvidaré las imágenes que vi en TV tras un combate de un tipo de lucha entre una mujer y un trans, casi la mata.
En otros países ya se están viendo situaciones que provocan leyes como la de Irene Montero, hombres violadores o maltratadores que tras ser condenados “dicen ser mujeres” ante el juez y solicitan ingresar en una prisión femenina para seguir violando. De locos.