Se ha celebrado en el Congreso de los Diputados el acto de homenaje anual a las víctimas del terrorismo y curiosamente, solo han participado en ese supuesto homenaje, quienes simpatizan con los herederos de los asesinos, por afinidad ideológica o porque en este momento dependen de sus votos para mantenerse en el poder, como les ocurre a PSOE y a Unidas Podemos, quienes permiten que los bilduetarras sean sus socios pese a que siguen legitimando el terror de ETA y pese a que se niegan a pedir perdón. Se me olvidaba, allí también estuvieron los representantes de la moribunda veleta naranja, bueno, estos estuvieron en ambos sitios, lo propio en ellos.
Ante este panorama, no es de extrañar que las principales asociaciones de víctimas prefirieran ausentarse antes que participar en ese horrendo espectáculo montado por Sánchez y al que asistieron los herederos de ETA, los camaradas del sanguinario Otegi.
Las víctimas no le perdonan a Sánchez haber propiciado el reagrupamiento de terroristas en cárceles del País Vasco y no impedir los homenajes a presos sanguinarios a su regreso a sus pueblos de origen. Tampoco están de acuerdo con un Ministerio del Interior que trabaja con claridad para que la decisión última de la excarcelación de los terroristas la tenga el gobierno vasco.
La AVT y otras importantes asociaciones de víctimas, el Partido Popular, Vox, y lo dicho, los de Arrimadas que no estaban con los de EH Bildu, realizaron un acto alternativo, el de los “decentes”.
Este Gobierno quiere pasar página a la parte de nuestra Historia que le incomoda para sumar socios y votos, la historia de ETA y del golpismo separatista. Sánchez pretende que impere la amnesia colectiva, pero curiosamente también selectiva, pues si en estos casos pide mirar al futuro, se empeña todos los días en revivir día tras día nuestra Guerra Civil y el franquismo desde su falseada visión de nuestra Historia en su afán de sembrar la división y la discordia entre nosotros.