Parece que Pedro Sánchez está
consiguiendo lo que se propuso tras las elecciones, que no es otra cosa, que
desgastar al máximo a Podemos, y parece que lo está consiguiendo. Hasta ha
conseguido que Pablo Iglesias renuncie a ser ministro.
El problema no es Iglesias,
el problema es Podemos en sí mismo, pues las declaraciones realizadas por él
sobre acabar con la monarquía y proclamar la república, sobre realizar un
referéndum vinculante de independencia en Cataluña, sobre la necesaria
liberación de los “presos políticos” golpistas, y sobre las medidas que hay que
tomar contra la banca, las ha realizado también la no vetada por el PSOE, Irene
Montero, y el propio Podemos como partido.
Puedo equivocarme, pero
pienso que el PSOE y Podemos no gobernarán en coalición, que el gobierno
Frankenstein no se hará realidad. Entiendo que las únicas salidas son, o
gobierno PSOE-Ciudadanos, o repetición electoral.
En la Unión Europea sería
visto con muy malos ojos un gobierno con ministros podemitas, y más, cuando la
propia UE le pide a España que realice ajustes económicos que son totalmente
incompatibles con lo que pregonan estos comunistas bolivarianos, y no creo que
por coger algunos ministerios traguen con todo, pues sería su final como partido.
Pasado el verano, Ciudadanos
podría cambiar de opinión y formar gobierno de coalición con el PSOE, pues en
esa dirección van encaminadas todas las presiones que está sufriendo por parte
de muy distintos actores, pues el poder económico entiende que el tándem
Sánchez-Rivera es a fecha de hoy lo menos malo. La opción de la abstención de
Ciudadanos solucionaría muy poco, pues obligaría al PSOE a radicalizarse al
tener que aprobar cualquier iniciativa negociando siempre con los que quieren
lo peor para España, podemitas, separatistas, proetarras y oportunistas varios.
