Tras la reunión celebrada
entre Sánchez e Iglesias, la situación se aclara un poco más, sobre todo, en lo
referente a lo que cada uno quiere. Pedro Sánchez, parece tener cada vez más
claro, que o es presidente con los votos de un Iglesias “a lo ofidio” o va a
otras elecciones convencido de que va a mejorar sus resultados a costa del
hundimiento de Podemos y de lo que le llegue de la descomposición de
Ciudadanos.
Y en la otra “trinchera” las
cosas no están mejor, Ciudadanos mantiene su veto a los de Abascal, y VOX “no
traga”, mientras que el Partido Popular sigue posicionándose en esa injusticia
de ser equidistante entre el que ofende y el ofendido. O Ciudadanos acepta la
solución in extremis que ha dado VOX, que no es otra que gobiernos en minoría
del PP en Murcia y Madrid. O en estas dos comunidades se repetirán las
elecciones.
Está muy bien, esa frase tan
manida de que hay que evitar por todos los medios que gobierne la izquierda,
pero también es cierto, que cambiar un gobierno socialista por otro de la
derecha cobarde que va a hacer seguidismo de las políticas socialistas, que no
va a hacer los necesarios cambios de calado, y que solo mejoraría lo económico,
sería en todo caso un parche, pero no la solución de nada. Por ello, soy de los
que piensan que VOX tiene razón al no apoyar a un gobierno autonómico sin un
programa firmado por los tres partidos y leído públicamente. Los
incumplimientos del nuevo alcalde de Madrid con respecto a lo firmado con VOX,
tenía que tener consecuencias.
Hay que partir de la base,
que la degradación que padece nuestra sociedad, y la degeneración política que
existe, no es solo culpa de la izquierda, la derecha cobarde tiene también gran
responsabilidad.
