Los funcionarios de prisiones
acumulan, huelgas, encierros y protestas, por ello, el Defensor del Pueblo
llama a que se establezca un dialogo entre Instituciones Penitenciarias y ellos.
Es obligado, que la
Administración lleve a cabo los cambios necesarios para reducir el actual clima
de tensión laboral que se vive en los centros penitenciarios, la situación de
los trabajadores penitenciarios y sus problemas. Se quejan de sus condiciones
de trabajo, de las dificultades a las que se enfrentan en el desempeño de su
labor, y por supuesto, sobre sus insuficientes retribuciones salariales.
No se puede consentir el número
de agresiones que sufren, ni la actual ratio funcionarios-presos, pues los
funcionarios se ven obligados a atender a un número de internos muy elevado. La
falta de funcionarios de prisiones en los diferentes Centros Penitenciarios está
impidiendo en muchos casos asegurar una convivencia adecuada, así como, cumplir
el mandato constitucional de reinserción social y reeducación de los internos.
En las actuales
circunstancias, nadie va a estar en condiciones de poder garantizar ni la
seguridad de los internos ni la seguridad de los trabajadores, algo que nos
debería preocupar a la ciudadanía en general. Pues no podemos olvidar que, el
sistema penitenciario es un relevante servicio público cuyos profesionales
merecen el reconocimiento del conjunto de la sociedad.
Incluso ante la evidente
falta de efectivos, en la casi totalidad de los centros penitenciarios
españoles, resulta imposible cumplir la normativa en prevención de riesgos
laborales, vigente y exigible, y los protocolos de actuación.
Hay que mejorarles los
equipos de protección, darles una mayor formación, y considerarles agentes de
la autoridad, para así hacer mejor frente a las agresiones que sufren, y que
van en aumento.
Instituciones Penitenciarias,
ni siquiera permite, que los funcionarios de prisiones se puedan defender con
pistolas eléctricas de las agresiones. Ante la escalada de violencia reclusa,
se deben endurecer las faltas y sanciones disciplinarias. No olvidemos que se
enfrentan a un colectivo en el que predominan, los comportamientos agresivos y
antisociales, los trastornos mentales y las conductas adictivas.
