Nuestro presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, se ha mostrado muy preocupado en una entrevista por el elevado consumo de pornografía de nuestros jóvenes y ha anunciado que harán una ley para tratar de frenarlo.
Nuestro infame presidente ha afirmado que “Los datos que manejamos son absolutamente espeluznantes, que uno de cada cuatro jóvenes menores de 12 años reconozca que ha consumido porno, que casi el 50% de los menores de 15 años reconozcan que han consumido o consumen porno y que en torno al 60% de los menores de 18 años digan que, de manera recurrente, consumen porno”. Y lo dice precisamente el representante de una izquierda que lleva muchos años tratando de envenenar, prostituir y corromper a los escolares.
¿Desde cuándo a la izquierda política le ha preocupado la pornografía? Más bien, todo lo contrario, diría yo. También es muy curioso el interés de esa izquierda por vincular el aumento de las violaciones, sobre todo las realizadas por grupos, con la pornografía. Posiblemente lo hagan, para ocultar datos de los violadores, como el origen o la religión, datos que invalidarían su discurso “buenista” y pro-inmigración. Vincular pornografía y violaciones es tan exagerado como asociar militancia en el PSOE y visitas a los burdeles, aunque haya numerosos socialistas condenados por gastar dinero público en prostitución y droga.
Pero la realidad es muy distinta, pues lo que sí está muy vinculado es el consumo de pornografía en Internet por parte de los mismos jóvenes que llevan años recibiendo contenidos eróticos en los colegios por orden del Ministerio y de las consejerías de Educación.
A continuación, detallo unos cuantos ejemplos de programas y guías para niños, que son de reparto obligatorio en los colegios gracias a las Administraciones:
En marzo de 2023, el Principado de Asturias publicó un polémico manual de “sexting” para menores de 14 años. En febrero de 2023, el gobierno catalán incorporó la educación afectivo sexual para los niños de 0 a 6 años, manifestando “Deben tener la oportunidad de explorar los diferentes roles de género a través del juego y de su cotidianidad”. En noviembre de 2022, en la Andalucía gobernada por el PP, ocho centros educativos de la provincia de Córdoba acogieron un proyecto pionero para la implantación de una educación sexual integral, desde la Educación Infantil hasta sexto de Primaria y que impulsa el Ministerio de Igualdad. En noviembre de 2022, se implantó en Cataluña el programa de sexualización infantil Coeduca’t en 1.000 colegios, que promovía la masturbación entre niños de 3 años y el consumo de pornografía entre niños de 8 años. En junio de 2022, el gobierno balear decidió que los niños de 0 a 6 años serán educados para una sexualidad sana a partir del próximo curso. En junio de 2021, la Justicia obliga a Getafe a retirar las guías sexuales por posible violación de la libertad religiosa, en ellas se anima a las niñas a “encender su clítoris”. En septiembre de 2021 el Gobierno de Pedro Sánchez permite que en las escuelas infantiles se hable de sexualidad. En septiembre de 2019, el gobierno valenciano autoriza la emisión de la serie “Sex-symbols”, serie de dibujos animados de la televisión pública valenciana que quiere favorecer la educación sexual de los niños. En octubre de 2018, las escuelas navarras impusieron juegos eróticos infantiles a niños de 0 a 6 años.
¿Qué van a hacer unos jóvenes a los que desde la infancia se les inculca que el sexo es una conducta intrascendente y sujeta a su placer? Pues demandarlo a todas horas. Ocurre cuando se eliminan los tabúes y la trascendencia. Así se explican el aumento de las enfermedades de transmisión sexual, la realización de vídeos pornográficos por estudiantes, las violaciones y hasta el lenguaje soez. Pero que no nos diga el Poder que no ha buscado la degradación de la sociedad española.
Si de verdad se quisiera reducir la sexualización de los jóvenes, los gobiernos tendrían que alejar a los sexólogos de los colegios. Pero para la izquierda su ideología es lo primero y ésta exige iniciar a los niños en el sexo para que no piensen en otras cosas.