Parece mentira, pero es cierto. Barcelona es el ejemplo de cómo los políticos pueden cargarse una ciudad que en un pasado no demasiado lejano era considerada una de las más atractivas de España e incluso de Europa.
Las políticas de inmigración llevadas a cabo por los separatistas, consistentes en favorecer y dejarse invadir por quienes no hablaran español, que culminaron con los años que estuvo, Ada Colau, como alcaldesa, han conseguido que la ciudad condal sea un lugar en el que los delincuentes campan a sus anchas, peligroso para sus residentes y casi letal para los que aún se atreven a visitarla.
El porcentaje es escalofriante, el 80% de los delitos que se cometen en Barcelona tienen como autor a un extranjero, pues de las 37.168 detenciones realizadas en 2022 y 2023, sólo 8.072 fueron realizadas a españoles. Y la izquierda sigue defendiendo el multiculturalismo, algo que demuestra el futuro al que nos llevan.
A inicios de 2023, el número de personas de nacionalidad extranjera empadronadas era de 391.703, un 7,8 % más que en el mismo periodo del año anterior. Con este aumento, el 25% de los residentes en Barcelona son de otra nacionalidad, un dato que ha repercutido sobremanera en las actividades delictivas.
Estos datos han salido a la luz gracias al requerimiento del grupo municipal de Vox en Barcelona, por lo visto, Vox es el único al que le interesa la seguridad en esa ciudad.
Los hurtos son los delitos que más se han cometido a lo largo de los últimos años. En concreto, en este periodo se realizaron casi 8.000 detenciones, de los que 7.154 pertenecían a la población extranjera. En lo que respecta a robos con violencia e intimidación, fueron 4.152 arrestados de otros países, por algo más de 1.000 españoles.
En cuanto al tráfico y consumo de drogas, los arrestos de extranjeros superaron de igual manera a los españoles. En concreto, en este periodo la Guardia Urbana detuvo a 936 extranjeros, en comparación a los 394 nacidos en España.
Con respecto a los delitos contra la libertad sexual, la policía catalana detuvo a 143 –de 177– extranjeros, mientras que los Mossos arrestaron a 434 personas procedentes de otros países y 193 españoles. Las mujeres deben sentirse especialmente inseguras.
El tiempo pasa y las detenciones relacionadas con la población extranjera no han hecho más que subir. En los primeros meses de 2022, la Guardia Urbana detuvo a casi 3.000 personas, de las que el 76 % eran inmigrantes.
Ahora, dos años después, el balance global no deja lugar a la duda, evidenciando la decrepitud y el desmoronamiento de Barcelona, una urbe que con el paso de los años se ha convertido en una ciudad sin ley, una ciudad a la que cada vez acuden menos turistas por el miedo que les producen las informaciones que llegan a sus respectivos países sobre la galopante inseguridad que reina en Barcelona.