Ya ha quedado meridianamente
claro cuales van a ser los apoyos de Sánchez para su investidura, los
comunistas venezolanos de Podemos, los golpistas de ERC, los etarras de Bildu,
y cualquier grupo antiespañol que se quiera sumar, y los barones socialistas
“callados como putas”. Lo acaba de decir, Isabel Celaá, “todos los escaños son
legales y legítimos”, aunque te apoyes en partidos que carecen de cualquier
atisbo de valores democráticos, y eso lo digo yo.
Alfred Bosch, conseller de
Acción Exterior del gobierno catalán, se ha ido a Méjico, dice él que en nombre
de España, algo completamente falso, para pedir perdón por la falsa leyenda
negra de nuestra conquista, no se puede ser más tonto y hacer más el ridículo.
Las relaciones internacionales son competencia exclusiva del Estado.
Macron, el presidente
francés, ha desautorizado a Rivera, líder de Ciudadanos, por decir que le había
felicitado por sus pactos. No recuerdo un bochorno semejante, pues un líder
político que aspira a llegar a la presidencia del gobierno nunca quedó tan en
evidencia por sus mentiras. En Canarias, las exigencias caprichosas de Ciudadanos
han conseguido, contra todo pronóstico, un acuerdo a cuatro y que gobierne la
izquierda.
La guinda de todo lo
preocupante que está ocurriendo estos días podría ser el no acuerdo en la
Comunidad de Madrid entre PP-Cs-VOX. Si los de Abascal dicen la verdad cuando
afirman, que en el ayuntamiento madrileño el Partido Popular no ha cumplido lo
que pactaron con ellos, les asiste toda la razón para bloquear las negociaciones
para la Comunidad, por mucho que pueda molestarnos.
