A menos de un mes para que
se celebre el Día del Orgullo Gay, el comportamiento de Ciudadanos causa
vergüenza ajena. Demostrando una absoluta falta de dignidad, los de Rivera
continúan implorando a los organizadores, pese a ser vetados por la
organización, para que se les permita estar representados tras la pancarta
inicial.
Aún a sabiendas de que sus
representantes van a ser insultados y hasta escupidos, la cúpula de Ciudadanos
está obsesionada con estar presente y visibles. Como todos los días los
partidos de izquierdas los incluyen en eso que denominan “las tres derechas”,
no pierden oportunidad para intentar demostrar que ellos también son “progres”.
Ciudadanos parece no
entender, que el lobby LGTB y la izquierda radical van de la mano, y que ellos
ahí no tienen cabida. Más bien deberían dedicarse a defender a todos esos
homosexuales serios, hombres y mujeres, que son muchos, que se niegan a
participar en semejante esperpento y que viven su sexualidad desde la
naturalidad y la no provocación.
Pertenezco a ese grupo de
españoles, que respeta a todos los ciudadanos indistintamente de cual sea su
“orientación sexual”, que denunciaría a quien se atreva a no respetar, insultar o agredir, a los
miembros del colectivo LGTB, pero también, que nos negamos a que se adoctrine, a
la sociedad en general, y a nuestros hijos en los colegios en particular,
haciendo apología de la homosexualidad.
