La polémica surgida tras las
17 distintas pruebas de Selectividad, era de esperar. Estamos ante un ejemplo
más de lo que nos ha traído el Estado autonómico, desigualdad elevada a la
enésima potencia.
La lógica, el sentido común,
y la mayoría de los españoles, queremos un sistema que garantice la igualdad
entre todos los estudiantes españoles en el ámbito de la evaluación y acceso a
la universidad, y eso hoy en día no pasa, pues en unas CCAA ponen exámenes
fáciles y en otras más difíciles. La prueba de Selectividad debe ser la misma
en todo el territorio nacional.
La entrada en la universidad,
el futuro de nuestros hijos, no puede depender del lugar en donde vivan y del
nivel que deseen poner en cada uno de esos chiringuitos políticos, denominados
CCAA, los jerifaltes de turno. Es evidente, que la competencia de Educación, al
igual que otras muy importantes como la Sanidad, jamás tuvo que ser transferida
a las Autonomías.
El actual sistema, atenta
contra la equidad y la igualdad de oportunidades. Si se supone que la
universidad española es una unidad y los españoles somos iguales ante la ley,
tienen que entrar en la universidad de acuerdo con la misma ley, y con el mismo
examen, como cualquier otro título con validez en todo el territorio nacional.
Fijaos si hay desigualdad que,
en las CCAA con lengua propia, nosotros no podemos opositar, y los de allí, en
cambio, si lo pueden hacer en el resto de España ¿queréis más desigualdad?
