El desprestigio de España a nivel internacional alcanza cotas que hace unos años hubieran sonado a ciencia ficción. Desde que Sánchez es presidente, España ha pasado de ser una democracia occidental a ser un fiel aliado de China, Rusia, Venezuela y Marruecos.
Hasta EEUU propone por boca de su presidente expulsar a España de la OTAN por las discrepancias sobre el aumento del gasto en defensa, después de que el Gobierno se negara a alcanzar el 5 por ciento del PIB. Trump ha considerado que España “no tiene excusa” para no aumentar el gasto en defensa, según ha dicho durante una rueda de prensa en la Casa Blanca.
Es indudable, que cada día Sánchez destruye aún más los intereses nacionales y perjudica gravísimamente nuestra seguridad. Sánchez es la mayor calamidad que ha tenido España en mucho tiempo.
Aún me acuerdo cuando este psicópata pedía suprimir el Ministerio de Defensa, al carecer de una noción clara de la idea de España, de su seguridad, de protección de fronteras y de alianzas internacionales.
El mundo libre nos señala, estamos en el grupo de los BRICS por culpa de las alianzas del Gobierno, el apoyo a las narcodictaduras como la venezolana, las enemistades con la Argentina de Milei y la integración en el Gobierno de ministros, activistas comunistas, que apoyan la causa de los terroristas de Hamás.
Sánchez ha tirado la imagen de España por los suelos. No podemos ser el único país que no cumple su compromiso de seguridad. Nuestro futuro, nuestras defensas y nuestra fortaleza dependen de la seguridad. Estamos en una época donde las naciones enfrentan muchos retos y muchas amenazas, por superpotencias hegemónicas y otras emergentes.
Pero si esto sucede en nuestra política exterior, lo que sucede dentro es aún más grave si cabe. Con Sánchez, el PSOE se ha convertido en un estercolero, ya sea a nivel de Gobierno como de partido. El último informe de la UCO lo deja muy claro, son unos ladrones y unos puteros.
Desde que Sánchez llegó a la presidencia comenzaron a saquear las arcas públicas, esas que llenamos con los confiscatorios impuestos que nos imponen, además, lo han perpetrado con una desfachatez increíble.
Sus hombres de confianza, los que hicieron posible su vuelta a la secretaría general del partido tras amañar unas primarias, hablaban de dinero en efectivo y «zorras» costeadas con una contabilidad paralela. Es un bochorno y un escándalo de proporciones gigantescas. “Necesito pulseras, para la puta”, se lee en uno de los mensajes. Por lo que también queda al descubierto la voracidad de mujeres de quienes se erigían en defensores del feminismo. El gobierno más feminista de la historia, decían, con descarado cinismo.
El caso PSOE se va a llevar por delante a este Gobierno, probablemente Pedro Sánchez acabe en la cárcel, pero va a costar mucho reparar el daño hecho a las instituciones. Lo que se ha hecho con dinero público es gravísimo. El bipartidismo es la carcoma de nuestra democracia.
Y lo más grave, millones de españoles que se apuntan a la “negación de la realidad” afirman en los sondeos que, pese a todo, seguirían confiando en esa banda de delincuentes llamada “PSOE”.
Vamos a brillar en el panorama internacional después de sanear las cuentas públicas