La democracia sirve
principalmente, para que el gobierno pueda cambiar por medios pacíficos. Y digo
esto, porque de nuevo se cumple esa famosa frase de Otto Von Bismark que
pronunció hace ya tanto tiempo, esa que dice “La nación más fuerte del mundo es
sin duda España. Siempre ha intentado autodestruirse y nunca lo ha conseguido.
El día que dejen de intentarlo, volverán a ser la vanguardia del mundo”.
La mayoría de los españoles,
le han dado la victoria a un político narcisista y psicópata, que carece de
escrúpulos de ningún tipo, y cuya obsesión es “el poder”. Ahora lo ha
conseguido ganando de manera democrática y nada se le puede objetar.
De nada sirve que el centro
derecha ofrezca mejores propuestas, si las TV están en manos de la izquierda,
gracias a Mariano y Soraya, no lo olvidemos, y no llegan a los ciudadanos
españoles.
El Partido Popular se ha
hundido, ha perdido la mitad de sus apoyos y de su representación, y hasta es
posible que haya perdido hasta su futuro, que lleve el mismo camino de la
extinta UCD, pues el centro está ocupado por otro, por Ciudadanos, y la
Resistencia Nacional será en el Congreso, VOX. El PP se ha quedado,
aparentemente, sin sitio.
El mal menor sería un
gobierno de coalición PSOE-Ciudadanos, pues daría cierta estabilidad durante
cuatro años. Otra opción sería el gobierno de la “España Roja”, PSOE-Podemos. Y
la peor opción, el gobierno de la “España Rota”, PSOE, Podemos, separatistas y
proetarras. Estas dos últimas opciones solo traerían millones de parados,
impuestos confiscatorios y ruina económica, además de poner en peligro la unidad nacional y nuestras libertades.
Ese establishment que tanto
critico debería convencer a Sánchez de que la opción de pactar con Rivera es lo
menos malo para todos. Aunque claro está, en campaña, Rivera ha sido tan
bocazas que ahora puede pasarle factura e imposibilitarle el pactar.
