Mientras que España atraviesa
uno de los momentos más críticos de su historia, ayer se celebró el primer
debate electoral en el que los cuatro elegidos del sistema corrupto que
padecemos no abordaron los asuntos que, de verdad, más le interesa a la
ciudadanía española.

Pedro Sánchez, nos ratificó
que es un farsante, una auténtica calamidad, un mentiroso compulsivo, un
peligro sin escrúpulos al que, por nuestro bien, tenemos que echar de la política
el domingo. Por su parte, un Pablo Iglesias en sus peores horas, dejó claro que
ya solo aspira a formar parte de un gobierno de Frente Popular dirigido por
Sánchez.

Pablo Casado, no tuvo su
mejor día, no se atrevió a entrar en el cuerpo a cuerpo con Sánchez y mantuvo
un perfil muy bajo. Ni de lejos se acercó al nivel desplegado por Cayetana
Álvarez de Toledo en el debate a seis del otro día, donde ella arrasó.

Y de Rivera, del que dicen
que ganó, solo puedo decir que, como buen oportunista que es, al ver el bajo
nivel de Casado, sobreactuó para erigirse en el principal rival de Sánchez.
Evidentemente, con la presencia del vetado Santiago Abascal, todo hubiese sido
distinto.

Ni Casado ni Rivera, hablaron
de defender a la Nación Española hasta sus últimas consecuencias; ni Casado ni
Rivera, hablaron de proteger eficazmente nuestras fronteras y de acabar con la
inmigración ilegal; ni Casado ni Rivera se comprometieron a defender la
libertad de expresión frente a la dictadura de la corrección política impuesta
por la izquierda; ni Casado ni Rivera, se comprometieron a derogar todas las
leyes ideológicas de la izquierda, como la Ley de Violencia de Género o Memoria
Histórica; ni Casado ni Rivera se comprometieron a defender y promocionar
nuestro idioma común, el español, en la Enseñanza y en todos los ámbitos, en
todo el territorio nacional; ni Casado ni Rivera se comprometieron a cambiar las leyes para que podamos defendernos si somos asaltados en nuestro domicilio.

Los cuatro de ayer, no
hablaron de lo que nos interesa a los españoles, hablaron de lo que les
interesa a ellos y a sus partidos, engranajes de esa democracia casi fallida a
la que nos han conducido.

Vetaron a Santiago Abascal
(VOX) en los debates, para impedir que desenmascarara a estas marionetas del
establishment corrupto que todo lo controla.

Un comentario en «El farsante, el acobardado, el oportunista y el segundón.»
  1. Tiene Ud. razón en todo menos en esto, que tantos repiten hoy: Que Casado estuvo "cobarde", sin preguntarse por qué. Desde el "Movimiento de Liberación nacional Vasco, "hablo catalán en la intimidad" y "está bien Jordi, decapito a Vidal Quadras", y muchas otras cosas ,es totalmente falso que el PP haya sido susbstancialmente diferente del PSOE EN NADA, impuestos incluidos. Así que, como Clinton en su día – es la economía estúpido-, estuvo 100% P.P., esto es, una pandilla de tecnócratas economistas de corbata florida prácticamente analfabetos en todo lo demás y que ni siquiera comprenden que sin Política no puede existir economía alguna.

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