Nos dicen las encuestas
electorales, que los “urbanitas” ignorantes del PACMA, hasta podrían obtener
algún escaño en el Congreso de los Diputados. Evidentemente, en el mundo rural,
entre los afectados por las burradas que proponen, carecen de apoyos.
El último ridículo
protagonizado por este partido animalista ha consistido en confundir un buey
con un toro bravo en un vídeo contra la tauromaquia. “Hoy he conocido a Marius.
Un toro de 900 kilos. Marius en este país hubiera sido torturado en una plaza
por los valientes cobardes”. Con este tuit la candidata de Pacma al Congreso,
Laura Duarte, anunciaba en sus redes sociales su visita al Santuario Vegano de
Madrid para conocer a unos de estos imponentes animales. El problema, como bien
se han encargado en las redes de recordarle a la animalista, es que lo que
estaba acariciando y alimentando era en realidad un buey.
Y no es solo eso, esta
ignorante, animaba a acariciar toros bravos, algo absolutamente suicida, pues
si un buey castrado es bastante dócil, un toro bravo ha sido diseñado para
matar a quien ose ponerle una mano encima. Los consejos de esta indigente
intelectual podrían hasta ser constitutivos de delito al animar a jugarse la
vida a los mal informados.
Los animalistas están
haciendo un gran daño a nuestra sociedad, pues su obsesión contra la caza
regulada está haciendo que muchas especies alcancen unos niveles de
superpoblación que, al no encontrar suficientes alimentos en sus hábitats,
invaden zonas urbanas buscándolos. Además de haberse incrementado el número de
ellos infectados por enfermedades como la sarna, enfermedades que muchas de
ellas se transmiten a los humanos.
Que les pregunten a los
vecinos de la andaluza Archidona qué ocurre con las cabras montesas en su
localidad, o a los de tantas poblaciones que ven como manadas de jabalíes
invaden sus calles ya hasta a plena luz del día.
