En medio del desastre en el que ha metido Sánchez, no solo a Ceuta, sino a España entera. El malnacido que habita La Moncloa ha iniciado su ofensiva contra la Corona utilizando a su ministro más descerebrado, el de Transportes, Óscar Puente, con el absurdo argumento de que Felipe VI accedió a hacerse una foto con un periodista de derechas que se ha caracterizado por ser muy crítico con su gestión. Teniendo en cuenta que Sánchez accedió hace tres años a hacerse varias fotos con los herederos de ETA, que pactó su reelección con esos miserables que no condenan los crímenes perpetrados por esa banda terrorista, no es de extrañar que este cobarde y traidor a su país no tenga ningún reparo en organizar ataques contra el Jefe del Estado a la vez que ejerce de facto como sirviente del rey de Marruecos, monarca del país africano que asalta nuestras fronteras.
Ante estos hechos, los españoles deberían meditar con serenidad todo lo que está ocurriendo últimamente en relación con nuestro Rey y ese debate artificial iniciado por Sánchez que en el fondo trata de cuestionar la utilidad de la Monarquía.
Jamás me he preguntado si soy o no soy monárquico, pues siempre he dado por hecho que es mucho mejor tener un jefe del Estado que sea el símbolo de la unión de los españoles y de la permanencia de nuestra Nación, que el de un presidente de una república, político y sectario.
Que nadie se equivoque, lo que realmente están cuestionando, no es nuestro modelo de Estado, es nuestro modelo de convivencia. O Monarquía parlamentaria o república socialista. Poseemos un sistema democrático que, aunque muy imperfecto, y por eso muchos estamos en política con la intención de perfeccionarlo mediante reformas de calado, trata de garantizar el pleno ejercicio de nuestros derechos civiles, la libertad de prensa y todas las demás libertades democráticas, la separación de poderes, y el respeto a la pluralidad ideológica y de creencias, Sánchez y sus cómplices, por el contrario, a lo que aspiran, es a una especie de “república bolivariana” en la que lo poco o mucho que tenemos se perdería. Por ello, no tengo la menor duda, apuesto por Felipe VI y su sucesora a título de Reina, Doña Leonor.
Además, le pediría encarecidamente a Sánchez, aunque tengo muy claro que no me hará el más mínimo caso, que no nos distraiga con temas imposibles ya que, aunque nuestra Constitución contempla la posibilidad de cambiar la forma de Estado, jamás saldría adelante, pues nunca conseguirá los dos tercios de cada Cámara, nuevas elecciones, otra vez los dos tercios de cada Cámara, y referéndum de ratificación. Es imposible y lo saben.
Felipe VI ha demostrado durante su reinado un comportamiento intachable. Esa anti-España que lidera Sánchez sabe perfectamente que, acabar con la Monarquía es el primer paso para con posterioridad acabar con nuestra Nación, afortunadamente, muchos no estamos dispuestos a permitirlo. Y digo esto, a sabiendas de que hay bastantes españoles que no entienden como, ante todo lo que está sucediendo, el Rey no ha hecho algo pese a ser el comandante en jefe de nuestras FFAA y garante último de la unidad nacional, algo así como, la última trinchera de nuestra Nación.