Sánchez ha decidido que Ceuta esté instalada en el despropósito y lo está consiguiendo. Ayer, agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil, iban supuestamente a desalojar a los cerca de 4.000 inmigrantes que permanecían en la playa de El Trampolín desde el asalto masivo del pasado 30 de julio y que habían convertido la zona en un auténtico asentamiento ilegal que no sólo impedía a los vecinos el disfrute de la playa, sino que estaba generando problemas de seguridad y salud pública debido a que habían convertido esa playa en un auténtico estercolero.
Desde el tutelado por Sánchez, Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones se decidió hacer el paripé y dar la sensación de que se intentaba solucionar el problema, pero no era cierto, solo estaban cambiando el problema de sitio. Los llevaron a unos espacios denominados, Loma Margarita y El Embolsamiento, que al parecer solo admiten a 1.800 personas entre ambos y eso sí, bastante hacinadas, vamos, un CETI 2.
En el CETI y en esos dos lugares se supone que se empezarán a realizar los correspondientes expedientes administrativos de expulsión a estas personas en situación irregular y se trate de devolverlas a sus países de origen. Teniendo en cuenta de que solo se completan, como mucho 30 expedientes al día, los sufridos ceutíes tendrán que soportar este escenario durante más de un año. Y otro dato, solo el 15% de los inmigrantes con orden de expulsión son expulsados si nos remitimos a las estadísticas.
En cuanto salieron de la playa quienes la ocupaban, Ceuta puso en marcha un dispositivo movilizando operarios, vehículos y maquinaria especializada para retirar las montañas de residuos que se han acumulado durante las últimas tres semanas y desmantelar las chozas y tiendas en las que los irregulares han vivido desde que entraron en territorio español. Pero ese dispositivo tuvo que pararse debido a que muchos de los irregulares decidieron volver a la playa al enterarse de que ese cambio de ubicación “no era obligatorio”. Es de suponer que esa información se la facilitó algún progre descerebrado, y claro está, quedó ratificado que todo ha sido un teatro para que Sánchez y su Gobierno “demuestren” que hacen algo.
El que entra ilegalmente en otro país, comete un delito y por lo tanto es un delincuente. Si le informas de que no puede recibir órdenes de las fuerzas del orden o del ejército, sino que son recomendaciones las que te dan y tú puedes acatarlos o no, el resultado es previsible, no puede ser otro que el caos.
Es muy triste, pero los ceutíes en particular y los españoles en general, deberíamos irnos haciendo a la idea de que hasta que pasen las próximas elecciones generales ese problema no se solucionará, simplemente, porque Sánchez no quiere solucionarlo al pensar que le beneficia y va a utilizarlo para intentar romper el consenso que existe actualmente en relación a ese problema, entre el PP y VOX. Hoy en día, los de Feijóo y los de Abascal, exigen con rotundidad la devolución a Marruecos de todos los invasores de Ceuta, medida avalado por la UE y solicitada en público por el gobierno marroquí.
Ahora Sánchez pretende enviar una primera tanda de 500 supuestos menas a la península. Si Cataluña y el País Vasco no los aceptan, y si las CCAA donde gobiernan PP y VOX, tampoco, solo queda la opción de que los envíe a Castilla la Mancha, Asturias y Navarra, donde gobierna su partido.
Lo dicho, Sánchez ahora se va a dedicar a presionar por tierra, mar y aire a Feijóo para intentar romper los gobiernos que los populares comparten con VOX, esperemos que aguante la presión y no se equivoque, pues si lo hiciese, le daría oxígeno al psicópata de cara a las generales.
Sánchez y Mohamed VI son igual de despreciables, ambos utilizan a los inmigrantes ilegales como “carne de cañón” para intentar conseguir sus objetivos.