La educación en España va cuesta abajo y sin frenos, y el último Informe PISA lo ha dejado clarísimo, hemos sacado las peores notas de toda nuestra historia. La foto ya es para echarse a temblar, pero sería todavía peor si las CCAA gobernadas por los partidos independentistas no hubieran escondido la cabeza bajo el ala ocultando sus datos para no salir en la foto.
¿Y qué hace el Gobierno de Pedro Sánchez después de casi diez años en el poder? Lo de siempre, escurrir el bulto y echarle la culpa al primero que pase. Ni pizca de autocrítica ni asumir que sus políticas han fracasado, la izquierda prefiere mirar hacia otro lado antes que reconocer el desastre, lo ya típico en ellos.
Este batacazo se veía venir desde que metieron con calzador la famosa ‘Ley Celaá’ (LOMLOE) a finales de 2020. Esa ley se cargó de un plumazo la cultura del esfuerzo y bajó el listón hasta los suelos. Si a los chavales se les permite pasar de curso y titularse en la ESO o en Bachillerato acumulando suspensos sin consecuencias, el mensaje es claro, dar un palo al agua ya no importa. El resultado en las aulas no es otro que desgana y falta de disciplina.
Para colmo, aquella ley se cocinó de espaldas a todo el mundo, ni escucharon a los profesores, ni a los padres, ni a los expertos. Al PSOE y a Podemos les entraron las prisas por colar su doctrina y no dudaron en meter mano a la libertad de los padres para elegir colegio, atacando a la concertada, a la privada, a la educación diferenciada y a los centros de educación especial. Se pasaron por el forro el artículo 27 de la Constitución, que protege el derecho de las familias a educar a sus hijos según sus propios valores.
Al final, lo que buscaban era un sistema a la baja, donde regalar títulos sirva para ganarse la simpatía de los jóvenes y moldear futuros votantes en lugar de formar ciudadanos preparados. Este descalabro no es casualidad, es la consecuencia directa de lo que sembraron, y mientras tanto, los que diseñaron este despropósito siguen sin pagar la cuenta de todo lo perpetrado.
Sánchez también ha destrozado nuestra Educación. Cuando nos permitan a los españoles votar y echarlo del poder democráticamente, es cuando veremos el desastre que de verdad ha dejado.