El Estatuto de Autonomía de
la Región de Murcia fue aprobado en 1982, parcialmente modificado en 1991,
1994, 1998 y 2002, y está a punto de ser reformado con los votos favorables de PP,
PSOE, Podemos y Ciudadanos.
El texto, de unos ochenta
folios, tras ser aprobado, deberá sancionarse posteriormente por el Congreso de
los Diputados, donde la unanimidad con la que se le remitirá desde Cartagena
garantiza la mayoría cualificada necesaria para su publicación en el BOE.
Leyendo el nuevo texto, llama
la atención, que tanto el Partido Popular como Ciudadanos hayan aceptado una
redacción plagada de ideología izquierdista, género, eutanasia disfrazada, y
“Memoria Histórica” cambiándole el nombre.
Aunque se reconoce el “derecho
al agua”, se establece que solo se podrá recibir agua atendiendo a criterios de
sostenibilidad. Teniendo en cuenta que la izquierda siempre ha dicho, que los
trasvases no los cumplen, se condenaría a Murcia a la “eterna sequía”.
Abre la posibilidad de
modificar la configuración territorial, manteniendo abierta la vía a que
Cartagena se convierta en una segunda provincia.
Y lo más grave, esta reforma
pretende dejar blindado lo aprobado “frente a eventuales mayorías
parlamentarias extremistas que quisieran derogarlo”. Es decir, con prisas y a
escondidas, se pretende hacer trampas para impedir que tras la llegada de VOX,
los de Abascal puedan pretender derogar lo que PP y Ciudadanos han aprobado
hincando la rodilla ante socialistas y comunistas. Los partidos parásitos pretenden garantizarse su chiringuito para siempre.
En una disposición adicional,
se reconoce que la Región ha sido maltratada por «la inequidad» del sistema de
financiación autonómica, y esto lo dicen, PP y PSOE, quienes les dieron casi
todo a los nacionalistas y casi nada a Murcia.
