Los pocos terminales de la
derecha mediática que quedan en este país, han emprendido una desesperada y
patética campaña, para convencer a VOX, de que no se presente en las provincias
donde se reparten entre tres y cinco escaños, porque según ellos, “los votos
que saquen los de Abascal, no les darán ningún escaño, se los arrebatarán al PP
e irán a parar al PSOE”. Lo mismo argumentan de cara a la elección de
senadores, contándonos la milonga de que, ante la división del voto de
derechas, el PSOE tendrá mayoría en la cámara alta, una cámara imprescindible
para aprobar la aplicación del 155 en Cataluña.
Estos medios no tienen en
cuenta un factor determinante, el de que la mayoría del voto de VOX es un voto
oculto y que, por lo tanto, no se declara en las encuestas, por lo que
probablemente VOX doble el 28-A las expectativas de voto que auguran los
sondeos, lo que significa, que concurre a las generales como partido ganador
sin renunciar absolutamente a nada.
En lo relativo al Senado es
exactamente igual, el mismo PP que desperdició el 155 haciendo solo un triste
simulacro por pura cobardía, ahora no puede echarle la culpa a otro. Al que le
han abandonado la mitad de sus votantes y está en claro declive, no puede pretender,
que el que está en alza abandone.
En el PP y sus medios afines,
no terminan de entender, que la prioridad no es que no gobierne el PSOE, que la
prioridad es que el que gane haga los cambios de calado que necesita España
para garantizar su supervivencia, la de su unidad nacional, la de su Constitución,
y la de nuestras libertades, algo que el PP pudiéndolo hacer nunca hizo.
