Cuando esta semana, Francisco
José Alcaraz, único senador de VOX, se negó a firmar en el Senado, la
declaración en apoyo al colectivo LGTBI en el deporte, la mayoría de los medios
acusaron al partido de Abascal de todo lo que uno se puede imaginar, ahora sabemos
que, hasta la legendaria tenista, Martina Navratilova, icono en otro tiempo de
la lucha por los derechos del colectivo homosexual, también se habría negado a
firmar.
Navratilova, ha sido expulsada
del lobby LGTB por decir la obviedad de que un hombre que se siente mujer no
debe participar en torneos femeninos, por considerar “tramposo” que mujeres
transgénero compitan en el deporte femenino, afirmando que «son hombres
que decidieron ser mujeres y es insano e injusto para mujeres que tienen que
competir contra personas que, biológicamente, siguen siendo hombres»,
afirmó la extenista
La ganadora de nueve torneos
Wimbledon, dice esto en un artículo titulado “Las reglas en los atletas trans,
recompensan a los tramposos y castigan a los inocentes” publicado hace unos
días en The Times.
Para ella “un hombre puede
decidir ser mujer, tomar hormonas si así lo requiere cualquier organización
deportiva, ganar todo lo que esté a su alcance, incluida una pequeña fortuna, y
luego puede revertir su decisión y volver a hacer bebés. Es una locura y está
haciendo trampa”.
Estas imposiciones del lobby
LGTBI en el deporte femenino, pueden a medio plazo, expulsar a las mujeres de
la alta competición al quedar esta colonizada por mujeres trans. O las mujeres
deportistas se rebelan o lo tienen todo perdido.
Estos últimos días, hemos
podido ver en los informativos de nuestras TV, a una trans que ya ha debutado
en competición oficial en el fútbol femenino de nuestro país. Viéndola jugar,
se da uno cuenta de su aplastante superioridad física con respecto a sus
compañeras, lo dicho, o las deportistas españolas se ponen las pilas o que se
vayan despidiendo en poco tiempo del deporte de élite.
