Lo que hizo ayer el PSOE en
el Congreso, no tiene nombre, de nuevo, en compañía de la fauna de indeseables
antiespañoles de siempre votó contra una Proposición de Ley que pretendía
volver a penalizar la convocatoria de referéndums ilegales. Definitivamente,
este PSOE se ha echado al monte.
Un Sánchez que afirma querer
recuperar los votantes decepcionados con los guiños a los independentistas,
ayer dejó muy claro que su deriva no tiene retorno posible. Quienes tras las
sucesivas muestras de antiespañolismo permanezca en el PSOE, que no nos cuenten
el rollo ese de las dos almas socialistas, este PSOE solo tiene un alma y está
cada vez más hundida en el fango.
Por otra parte, uno de los
iconos de Ciudadanos, Begoña Villacís, esa que llegó a la política impuesta por
Rivera saltándose todo lo establecido en los Estatutos del partido, resulta que tampoco está limpia. La candidata
de Ciudadanos a la alcaldía de Madrid, ocultó durante sus tres primeros años
como concejal el cargo que mantenía en la sociedad patrimonial Iuriscontencia
SL, empresa que compartía con su marido desde febrero de 2007 hasta marzo de
2018.
Además, ha mentido respecto a
su vinculación con esta entidad y este «incumplimiento», «omisión o falsedad de
los datos» podría acarrear una sanción administrativa impuesta por la alcaldesa
de Madrid o, peor, el traslado de los hechos a la Fiscalía «por si pudieran ser
constitutivos de un ilícito penal». Ya hay jurisprudencia al respecto.
¿Por qué es tan difícil que
en política entre gente normal? Esos de los que no tenemos sociedades
constituidas con la única idea de librarnos de pagar los impuestos que nos
corresponderían.
