Los colectivos “Galicia
Bilingüe” y “Hablamos Español”, llevan tiempo denunciando la política
lingüística del Partido Popular en Galicia, esa “inmersión lingüística” de la
que casi nadie habla y que hace, que el discurso del PP y de Pablo Casado
cuando se refieren a lo que ocurre en materia lingüística en Cataluña y en
otras CCAA no sea creíble.
Núñez Feijoo (PP), cuando
accedió al Gobierno de la Xunta de Galicia, aprobó un Decreto en el que
prohibió el español en las asignaturas con más manejo de textos, las más
interesantes para adquirir vocabulario y una buena expresión oral y escrita, eliminándolo
de la administración educativa, en todo tipo de centros sostenidos con fondos
públicos: actas, programaciones, boletines, comunicaciones… todo tenía que ser
monolingüe en gallego.
Hay muchos profesionales de
la Enseñanza en Galicia que son víctimas de acoso incluso por utilizar el
español en las comunicaciones internas de los centros. Y pensar, que no hace
mucho se nos trató de vender que Núñez Feijoo era el mejor para suceder a
Mariano Rajoy.
Cuando hasta desde el propio
Partido Popular se intenta agredir al idioma común de todos los españoles, es
que algo muy grave está pasando. Creo que ya es hora de que Pablo Casado
empiece a poner orden en su propio partido, y si es preciso, que empiece a
“cortar cabezas” aunque sean las de esos barones regionales de los que los
medios tóxicos hablan tan bien. Uno llega a la conclusión, de que aunque sin
dudar de las buenas intenciones de Casado, ha cogido el volante de un coche
cuyo trayecto ha sido programado por otros. Este PP sigue siendo el mismo de
siempre, ese que ha hartado a tantos españoles, ese que ha defraudado a tantos.
