Juan Manuel Moreno Bonilla,
líder del Partido Popular, es desde ayer, el primer presidente andaluz desde la
Transición, que no es del PSOE. Y lo ha sido, gracias al apoyo de Ciudadanos y
de VOX, con los de Rivera cogobernará, mientras que VOX será oposición,
necesitando los votos de los de Santiago Abascal para aprobar cualquier
iniciativa que lleven al Parlamento.
A Moreno Bonillo le espera una
dura legislatura, pues va a tener que cumplir los acuerdos que ha suscrito por
separado, tanto con su socio de Gobierno, Ciudadanos, como con VOX.
Estamos ante una etapa que
debe regenerar la política andaluza, se deben levantar alfombras, se debe combatir
la corrupción generalizada, y se debe prescindir de todos los entes
prescindibles, madrigueras de la legión de enchufados socialistas.
Pero no todo va a ser
investigar los desmanes pasados y presentes cometidos por el PSOE, también se
debe gobernar de cara al futuro, disminuir el desempleo y mejorar los servicios
básicos que reciben los andaluces. El discurso pataleta de las izquierdas que
oímos ayer, ya no es creíble, sus mentiras y manipulaciones cada vez convencen
a menos andaluces.
Moreno Bonilla, ha estado a
buen nivel, se ha crecido, parece que dejó atrás a ese líder flojo y sin
carisma del pasado. No obstante, lo tiene muy crudo, pues de un socio que se
niega a sentarse con el partido que ha propiciado el cambio, y me refiero a
VOX, poco puede esperarse, y más, cuando Francisco Serrano (VOX), ha dejado
claro que no renuncia a ninguno de sus planteamientos. Parece claro, que la
fuerza y el ascenso de VOX dependen de que nunca traicione a sus votantes, y
parece que tiene la lección bien aprendida.
La portavoz podemita
andaluza, Teresa Rodríguez, cometió la indecencia de referirse a Santiago
Abascal, allí presente, como “el pistolero de Bilbao”, precisamente ella, que
es muy amiga del terrorista Otegui, camarada de los etarras que tienen
amenazada a la familia Abascal desde hace casi medio siglo.
Santiago Abascal se portó
como un caballero, y tras conocer la barbaridad proferida contra él, se limitó
a declarar que “frente a la rabia, reivindicamos la ilusión, la concordia y el
ánimo de convivencia de todos esos andaluces que han dado un cambio histórico a
Andalucía y de todos esos españoles que harán lo mismo”.
