El pasado viernes 21 de
diciembre, se celebró en el ayuntamiento de Cádiz un pleno municipal que pasará
a la historia, y lo hará, porque su alcalde en una respuesta al partido Popular
afirmó “Fíjese si son un partido en retirada, que se están descomponiendo hasta
por dentro. Hasta desde sus propias entrañas están ustedes echando restos en
forma de excrementos que se llaman VOX. Por tanto, fíjese si están ustedes en
descomposición”.
La extrema izquierda de
Podemos ha optado por insultar a esos 400.000 andaluces que le han dado su
confianza a VOX, y en vez de analizar porqué esos andaluces han decidido dar su
voto a los de Santiago Abascal, utiliza el recurso fácil del insulto.
Rápidamente, Francisco
Serrano, portavoz de VOX en el Parlamento de Andalucía, contestó a través de
las RRSS al impresentable alcalde de Cádiz afirmando “si algo huele a podrido
en Andalucía es el viejo y rancio comunismo de @JM_Kichi y sus secuaces, no el
aire fresco que ha traído el cambio de VOX”.
Resulta decepcionante, el
bajo nivel de nuestros políticos, desde la irrupción de VOX, se dedican a
ponerle todo tipo de etiquetas negativas, xenófobos, homófobos, racistas,
machistas, hasta inconstitucionales, se atreven a llamar eso a los de Abascal,
desde Ciudadanos (sobre todo ese mercenario llamado Valls), desde el PSOE o
desde Podemos, pero en cuanto a los que lo hacen se les pide que digan en qué
párrafo de las propuestas de VOX se basan para afirmar eso, callan.
Lo cierto es, que VOX ha
llegado para quedarse, y así lo aseguran todos los sondeos electorales, ya que
auguran que entrará con fuerza en municipios, CCAA, en el Parlamento Europeo,
en el Congreso y en el Senado. Ese “queremos volver a hacer grande a España
otra vez” parece que le ha devuelto la ilusión a muchos españoles que la habían
perdido.
