El Partido Popular está
llegando a la histeria en Andalucía, pues ve como cada día que pasa, muchos de
sus incondicionales pierden el miedo y públicamente afirman que van a votar a
VOX.
Empezaron con la historia de
siempre, esa del famoso voto útil, que votar a VOX era perpetuar en el Gobierno
andaluz a Susana Diaz y a su PSOE, al dividirse el voto conservador, un
argumento que ya hasta cabrea, pues el voto más inútil ha sido el que se le ha
dado al PP durante cuatro décadas al haber sido incapaces de apear del poder al
corrupto PSOE; ahora suben un escalón peligroso en su estrategia y un degradado
Maroto se ha atrevido a acusar, con el adjetivo de presuntamente, a VOX de
financiación ilegal, como lo oís.
El presidente de VOX,
Santiago Abascal, ha respondido a Javier Maroto, quien ha acusado a su partido
durante una rueda de prensa de obtener «financiación, presuntamente»
de partidos europeos que son «de la extrema derecha y están a favor de la
independencia de Cataluña».
«Maroto, ¿por qué dices
presuntamente? Porque sabes que mientes, miserablemente y sin escrúpulos, y
porque no tienes lo que hay que tener para asumir una querella y sentarte en
los tribunales por difamar y por atribuirnos un delito de financiación ilegal.
Eres un cobarde», ha afirmado el presidente de VOX en su cuenta de
Twitter.
“Puigdemont dio un golpe de
Estado y está en libertad porque el gobierno que apoyabas, Maroto, no evitó ni
lo uno ni lo otro. No tenemos
financiación de nadie, más que de los españoles. Eres un mentiroso, JavierMaroto,
y solo pretendes hacerte querer por tu peluquero de Bildu”.
El líder de VOX también le ha
recordado que «Puigdemont dio un golpe de Estado y está en libertad porque
el gobierno que apoyabas, Maroto, no evitó ni lo uno ni lo otro”.
El Partido Popular concurre a
las andaluzas con el peor candidato de su historia y sabiendo que va a sufrir
un duro correctivo en las urnas, por ello, en vez de pretender quitarle votos a
Ciudadanos o al PSOE, se dedica a lanzar falsedades contra VOX, lamentable, el
único que sacando una representación superior a los cinco escaños podría
propiciar el cambio.
