Pedro Sánchez, ha levantado
el veto del Gobierno de España a la cumbre europea que aprobará el Tratado de Retirada
del Reino Unido. Y lo ha hecho, admitiendo solo a cambio, una carta sin valor
jurídico y sin efecto vinculante.
Por mucho que, Tusk y Junker,
firmen una carta asegurando que Gibraltar queda fuera del ámbito territorial de
los acuerdos que se firmen en Bruselas y Londres, todos sabemos, que un Reino
Unido que nunca ha respetado los términos del Tratado de Utrecht, ni las
múltiples resoluciones de la ONU, una vez fuera de la UE, sus carcajadas se
oirán desde Madrid.
La única solución pasaba, por
cambiar el texto del Art. 184 del Tratado de Retirada, si no se ha hecho, ha
sido por nuestras carencias diplomáticas. En unas semanas claves para España,
han preferido rendir pleitesía a los dictadores comunistas de Cuba, negándose a
recibir a los disidentes democráticos, que poner toda la carne en el asador
para conseguir el anhelo histórico de los españoles de conseguir la soberanía
de esa parte de nuestra patria.
Es indignante comprobar, como
el Gobierno, con Pedro Sánchez a la cabeza, y los medios de la trinchera del
Frente Popular, pretenden vender a los españoles, lo que ha significado, un
gran fracaso y una humillación histórica para España, una ocasión única en tres
siglos para reclamar la soberanía del Peñón, una capitulación gubernamental de
sus responsabilidades, en una campaña para vender, su traición y su
incompetencia, como éxito.
Cada vez tengo más claro, que
habría que aplicar el ya famoso “Art. 155” a la totalidad de España, incluyendo
en él, al Gobierno de Pedro Sánchez y a los gobiernos de la mitad de las CCAA.
La Justicia debería sentar a Sánchez en el banquillo por alta traición.
