El día 2 de diciembre, se
celebran las elecciones andaluzas, y dentro de esa media Andalucía que no es,
ni socialista ni comunista, existe el convencimiento de que todo va a seguir
igual, que Susana Díaz y el PSOE, van a seguir gobernando esta comunidad. Y eso
va a ser así, aunque el 86% piensa que la gestión socialista al frente de
Andalucía es, mala u horrible.
El 80% de los andaluces
piensa, que el PSOE atiende poco o nada sus intereses, que todos los servicios
públicos básicos han empeorado, que las políticas sociales son pésimas, que no
se lucha contra el desempleo, que el enchufismo en la Junta es insultante y,
sobre todo, que Susana Díaz ha permitido la corrupción. Y pese a ello, dos
tercios de los ciudadanos andaluces creen que el PSOE volverá a gobernar. Y
digo yo, por mucho voto cautivo y pesebre, aquí debe de haber algo más, los
sociólogos deberían pronunciarse.
El Partido Popular lleva
décadas instalado plácidamente en los despachos de la Consejería del primer
partido de la oposición, jamás ha hecho la oposición que le pedían sus
votantes, y concurre a estas elecciones con un candidato sin carisma y al que
ni los suyos quieren.
Ciudadanos, el que ha sido la
muleta, el guardaespalas, el cómplice necesario del PSOE para tapar la
corrupción durante cuatro años, ahora, sin sonrojarse lo más mínimo, afirma en
sus mítines, que esto es un desastre, exhibe un oportunismo y una falta de
escrúpulos, descomunales.
Pero parece que no todo va a
ser igual, pues todo parece indicar, que Vox va a contar con los votos
necesarios para entrar en el parlamento. En muy poco tiempo, Vox se ha
convertido en el partido con más capacidad de convocatoria, sus éxitos en
Sevilla y Málaga han sorprendido. En las ya famosas “Cañas por España” de
Santiago Abascal, juntó hace unos días en un bar de Sevilla, a más de medio
millar jóvenes de entre 15-20 años. Eso a día de hoy no lo consigue ningún
partido en Andalucía.
Los andaluces no de
izquierdas empiezan a estar convencidos, de que por fin van a escuchar en el
Parlamento andaluz decir sin cobardías lo que ellos piensan, por fin se van a
sentir representados, por fin dejan de estar huérfanos políticamente hablando. Si
esto ocurre, no todo seguirá igual en esta tierra.
