El proyecto de Presupuestos
que se presentó ayer en La Moncloa, y que se ha enviado a la Unión Europea, es
en sí, un proyecto de transformación social que nos conduce al comunismo. Y
esto es así, porque Iglesias tiene a Sánchez cogido por los cataplines, pues su
presidencia está en manos del líder podemita.
Hablamos de unos Presupuestos
expansivos en pleno proceso de desaceleración de la economía, un suicidio. Y
pensemos que aún tiene que salvar Sánchez el escollo de los independentistas
catalanes, quienes solo apoyarán los presupuestos si se cumplen dos condiciones,
si reciben contrapartidas suculentas, y si son malos para España, su enemiga.
Para que el comunismo triunfe
en un país, es imprescindible que sus ciudadanos estén empobrecidos, y eso es
lo que pretende Podemos. Quien vive aceptablemente bien, jamás opta por el
comunismo.
Fijaros si Sánchez es rehén
de Podemos, que en su gira hispanoamericana se ha atrevido a ser equidistante
con respecto a Venezuela, declarando que allí hay una crisis política. Pide
dialogo entre una dictadura narcoasesina, que tiene a su pueblo privado de
libertad e instalado en la hambruna, y las víctimas de la represión.
Pedro Sánchez olvida, que
desde abril, Maduro ha asesinado a 134 venezolanos que protestaban, que Maduro
mantiene en sus mazmorras a 398 presos políticos, y que cuatro millones de
venezolanos han tenido que huir de su país. El Gobierno de España, traiciona su
compromiso con los demócratas, y favorece con su postura a los dirigentes de un
régimen que deberían estar sentados en el banquillo de la Corte Penal
Internacional.
Podemos le marca la línea a
este Gobierno, los sicarios de la tiranía venezolana en España, aparte de
controlar RTVE, también marcan ya las líneas de nuestra política exterior.
