La tragedia que acaba de
ocurrir en una localidad mallorquina, deja al descubierto el desastre de la
gestión de los sucesivos gobiernos autonómicos, y especialmente del actual.
El gobierno socialista de Baleares
nunca ha limpiado el cauce del torrente principal que ha causado la catástrofe,
solo aprobó un plan para limpiar todos los torrentes en los próximos diez años.
Dado el volumen de agua, hasta 220 litros por metro cuadrado en lluvia
torrencial, las consecuencias habrían sido inevitables. Aunque menores, eso sí,
si la conservación fuese la adecuada. La localidad de San Lorenzo, de apenas
8.000 habitantes, se vio anegada en cuestión de minutos.
A los bomberos de Palma no se
les movilizó, y eso que solo estaban a media hora, de hecho, el responsable del
gobierno balear dijo, que no eran necesarios. En las RRSS, los Bomberos de
Palma, han criticado con dureza al gobierno balear por no movilizarlos ante la
tragedia.
La Unidad Militar de
Emergencias, no dispone de la base en Baleares que pretendía establecer el
Gobierno central, porque la presencia de los militares incomodaba a los socios
de la nefasta Francina Armengol. Los radicales de Més y de Podemos, impusieron
al PSOE rechazar la base de la UME por significar “españolismo”. Ahora han
reclamado su intervención, una intervención que ha tardado casi un día en
llegar desde la península.
Mientras estaba muriendo
gente, mientras por las redes circulaban imágenes dantescas de la localidad, la
presidenta Armengol y buena parte de su gobierno, disfrutaban de la fiesta de
inauguración de una exposición fotográfica organizada por el diario catalanista
‘Última Hora’.
Esta catástrofe es una prueba
más del desastre que significan las malditas autonomías.
