La ministra de Sanidad,
Carmen Montón, dio ayer un espectáculo bochornoso, sobre todo, cuando consiguió
humedecer sus ojos y quebrar su voz. La que se cargó la Sanidad valenciana, nos
demostró ayer que es una farsante y una embustera.
Quien dice haber cursado un
máster en la famosa Universidad Rey Juan Carlos, máster de cuyo rebuscado
nombre prefiero no acordarme, ha caído en continuas contradicciones desde que
estalló el caso y ha sido incapaz de clarificar las innumerables
irregularidades que se observan.
Hay una profesora, que tras
revisar las actas de la universidad, asegura que Montón sí pidió convalidación,
la ministra dice ahora, que ella jamás la pidió. Tras dar varias versiones
diferentes, Montón dijo que empezó a asistir a clase el 30 de septiembre, al
ser pillada en el embuste, que en enero, por lo que se perdió la mitad de las
asignaturas presenciales. Cuando el plazo oficial de pago expiraba en
septiembre, ella abonó la matrícula en diciembre de 2010, muy fuera de plazo y
se la admitieron, es decir, estamos ante un claro trato de favor. Inicialmente,
Montón dijo que fue a clase, y que por ello sus trabajos son menos extensos que
los de los alumnos onine, ahora sostiene, que el máster podía ser cursado a
distancia y que así se lo comunicó la dirección por mail. Por otra parte, el
título de la ministra, es el único que en vez de llevar fecha de 2011, lleva
fecha de 2012, que casualidad más sospechosa, y la prueba definitiva, la Universidad reconoce que sus notas fueron manipuladas, y que ha abierto una investigación.
En definitiva, el PSOE,
puso el listón tan alto en los caos que afectaban a sus adversarios políticos,
que ahora no tiene más remedio que tomar medidas contra Carmen Montón y
cesarla, de lo contrario, cantaría demasiado eso de la doble vara de medir de
la izquierda. Parece que su supuesta “superioridad moral” queda en evidencia
demasiado a menudo.
