El presidente de los
independentistas catalanes, el nazi Quim Torra, insiste en su desafío al
Estado, y deja muy claro, que este otoño se va a dedicar a la agitación
callejera, que va a movilizar a todas sus huestes para que tomen las calles.
Quien debería estar en la
cárcel desde hace mucho tiempo, también ha insistido, en que no aceptará
ninguna sentencia que no sea la absolución para los golpistas presos. Ha
quedado claro, que Cataluña está gobernada por alguien, que ni respeta las
leyes ni las sentencias judiciales, que nos insulta día sí día no, a todos los españoles y a nuestro Rey, y que además se jacta en público de ello, a
sabiendas de que el presidente del Gobierno de España, le debe a él y los suyos
el puesto, y que por lo tanto es muy improbable que actúe, ya que pretende “okupar”
La Moncloa el máximo de tiempo posible.
Mientras tanto, el Gobierno
recurre a lo de siempre, al “queremos seguir dialogando”, deseo que en este
caso podríamos tomárnoslo perfectamente los ciudadanos como una auténtica
tomadura de pelo.
Mientras ocurre todo esto,
salen a luz los nuevos datos económicos, y en lo referente a Cataluña se pueden
calificar de catastróficos, las empresas se siguen yendo, las inversiones caen
en picado, y el desempleo aumenta. De hecho, la mayoría de los países más ricos
del planeta desaconsejan a sus nacionales viajar a Cataluña. El daño que el
independentismo le está haciendo a esa región española, y por ende, a los
catalanes, incluso tras la derrota de los separatistas, tardará décadas en
recuperarse.
Qué a estas alturas, sabiendo
lo que sabemos, que Ana Pastor invite al nazi Torra a defender su postura en el
Congreso, me parece absurdo, además de tener serias dudas de que este
energúmeno acepte la invitación.
