Aún recuerdo, cuando nada
más tomar posesión de su cargo, Teresa Ribera, actual ministra para la
Transición Ecológica, hizo unas declaraciones incendiarias afirmando que “el
diesel tiene los días contados”. Pues bien, esta ministra acaba de reconocer
que sus palabras “quizá no fueron afortunadas”.
Es lo mínimo que ha podido
decir, pues desataron una innecesaria tormenta, una crisis sin marcha atrás,
las ventas de diesel nuevos se han hundido, las de diesel usados se han parado,
y los profesionales del transporte se echaron las manos a la cabeza ante tamaña
irresponsabilidad, pues a fecha de hoy no hay alternativa al diesel en el
sector del transporte. Una progre que dice imbecilidades nunca puede ser
ministra de nada. Eso sí, el litro de diesel lo subieron de inmediato para
equipararlo a la gasolina, y así perjudicar a millones de “curritos” de este
país.
Por el contrario, aquel
anuncio de Pedro Sánchez cuando estrenó presidencia, de que le pondría un
fuerte impuesto a las entidades bancarias y a las transacciones financieras,
ese impuesto que le iba a poner a los poderosos, ha sido pospuesto sine die. Vemos
como cuando se acaban las palabras y llegan los hechos, este PSOE es muy
valiente con los débiles, con nosotros, y muy cobarde con los poderosos.
Este Gobierno está batiendo
todos los records de ineficacia, en tan solo dos meses es percibido como un
peligro, como una plaga. Sánchez acaba de reunirse con Ángela Merkel, y ha
aceptado que puedan volver a España los ilegales que llegaron a nuestras costas
y que Alemania rechaza, nunca mira por el interés de España y de los españoles,
parece que con la Merkel le han temblado las piernas, entre langostino y
langostino de Sanlucar, le ha dicho a todo que si.
Si hasta le ha fabricado un
puesto de trabajo a su medida a su señora, lo ha defendido alabando su
curriculum, y ahora resulta, que está falsificado, que una de las licenciaturas
no lo es y la entidad donde hizo esos estudios afirma habérselo dejado claro. Pedro
Sánchez y su banda se están cubriendo de gloria, en apenas dos meses son un
Gobierno quemado, que ha incumplido sus promesas y que todas las medidas que ha
tomado han sido en contra de para quien se suponía debía gobernar. Eso sí, sus parientes y amiguetes están todos colocados.
