Conforme se va conociendo
toda la información sobre la utilización de recursos públicos para las
actividades privadas de ocio, de Pedro Sánchez y su esposa, aumenta
considerablemente la indignación ciudadana, pues el comportamiento que
despliega nuestro nuevo presidente del Gobierno es claramente incompatible con
la honestidad.
Por mucho que, desde el
Gobierno y desde el PSOE, traten de vestir la visita a Castellón como de visita
oficial, lo cierto es, que la entrevista de 15 minutos con la alcaldesa
socialista de Castellón, y los 45 minutos con Ximo Puig, son simplemente,
débiles coartadas para camuflar la realidad, que con el dinero de nuestros
impuestos, Pedro Sánchez y su esposa, se fueron de marcha al Festival de Benicasim,
una indecencia. Las juergas que se las paguen con su dinero.
Resumiendo, dos aperturas del
aeropuerto de Castellón, el viernes para ver el concierto de The Killers, y el
sábado para regresar a Madrid, el Falcon 900 hizo el trayecto Madrid-Castellón
cuatro veces en 24 horas. Como a Begoña Gómez, su esposa, se le antojó al día
siguiente acudir también al concierto de The Pet Shop Boys, no regresó con su
marido, pero obligó a desplegar un fuerte dispositivo compuesto por siete
personas entre escoltas y fuerzas de seguridad.
Solo el costo del combustible
del Falcon 900 se acerca a los 35.000 euros, si a ello sumamos, el de los
guardaespaldas y el de las fuerzas de seguridad, y el personal necesario del
aeropuerto, podemos afirmar sin exagerar, que, a los españoles, el capricho de
Pedro Sánchez y su esposa, que su juerga, nos ha salido a todos nosotros por un
ojo de la cara.
Lo ocurrido refleja
perfectamente la personalidad real de este “nuevo rico”, de este presidente por
accidente, de este, jeta.
