Pedro Sánchez nos sigue
engañando. Pese a que desde La Moncloa se insiste en que este gobierno va a
aguantar hasta final de la legislatura, su portavoz, Isabel Celaá, ya nos ha
dado a entender que va a ser muy difícil acabar el mandato.
Pedro Sánchez consiguió su
gran sueño, ser presidente del Gobierno, y garantizarse una jubilación de lujo,
por lo que es evidente, en el campo estrictamente personal, ha triunfado. Otra
cosa es en el campo político, donde se ha convertido en un peligro para nuestra
sociedad.
Consiguió llegar al poder con
tan solo 84 diputados, y lo hizo, engañando a todos los que le apoyaron, pues
iba a contentar a todos, aunque sabía que no podría contentar a casi nadie.
Ante la mayoría de los españoles, su presidencia es legal, pero absolutamente
ilegítima. La ciudadanía no ha votado, no le ha votado, y él sabe perfectamente
que jamás le hará ganador.
Depende permanentemente de
los ultras de Podemos, y ni siquiera con ellos dispone de una mayoría suficiente,
pues depende de separatistas y proetarras. Las exigencias de los separatistas
catalanes, no las puede conceder aunque quiera, pues la ley lo impide.
Los votos de Ciudadanos jamás
los tendrá, de hecho, la relación entre ambos partidos pasa por su peor momento,
y Ciudadanos nunca participará en un pacto a tres donde esté Podemos. Y lo
principal, al Partido Popular ha llegado Pedro Casado, y no va a mostrar ningún
tipo de debilidad, ni va a hacer ningún tipo de concesiones, de este nuevo PP
no va a recibir oxígeno para llevar a cabo sus perversos planes, eso seguro. Todo eso sumado, a que el PP tiene mayoría
en el Senado, nos lleva a que más pronto que tarde, y muy a su pesar, Sánchez
puede verse obligado a convocar elecciones.
Eso sí, Sánchez podrá contar
a sus nietos, que un día fue con un gran avión pagado por todos los españoles a
ver un concierto.

Estoy de acuerdo contigo! Muy cierto!