Es público y notorio, que
Podemos es un partido a la baja, que su auge inicial finalizó en cuanto la
ciudadanía los caló y se dio cuenta que solo eran el comunismo de siempre
mezclado con altas dosis de populismo. Por ello, para conseguir el protagonismo
perdido, ahora se aferra a la cinta grabada a Corinna Sayn-Wittgenstein, denunciando
presuntas irregularidades fiscales del Rey Juna Carlos. Podemos,
que es un partido, en el que muchos de sus dirigentes, están manchados por el
delito y por la corrupción, pretende dar clases de lucha por la llamada “higiene
democrática”.
Podemos en este asunto va “a
saco”, pues va a presentar una propuesta de creación de una comisión de
investigación parlamentaria para aclararlo todo y otras peticiones, incluso
pretenden pedir, y por pedir que no quede, la comparecencia del Rey Felipe VI.
La táctica de los de Iglesias
es clara, como Sánchez se ha radicalizado para quitarnos los votos que perdió
el PSOE en su día, ahora le obligamos a fotografiarse en este asunto.
Podemos, quiere cargarse la
Transición y el Régimen del 78, periodo, que liderado por la Monarquía
parlamentaria, nos ha dado la etapa más próspera de nuestra historia. Los de
Iglesias pretenden llevarnos a una República del estilo de la que tanto añoran,
de aquella II República que en sus últimos años se tornó en un régimen
criminal. Es evidente, que la inmensa mayoría de los españoles aborrecen lo que
Podemos pretende, que no es otra cosa, que traernos un régimen comunista en
forma de república.
Estamos padeciendo a la vez
varias crisis, y lo único que hace que nuestra Nación sobreviva, es esa mayoría
de la ciudadanía que ama profundamente a su país, esos jueces que se resisten a
la absoluta politización que pretenden los partidos políticos, y por supuesto,
nuestro Rey, que nos lidera y que se ha convertido, en nexo y unión, de todos
los españoles y de todo lo español.
La situación es peligrosa,
porque Sánchez depende de los separatistas y del comunismo republicano más
rancio, pues ellos le dieron el poder. Por ello, vemos todos los días, como
Pedro Sánchez y su gobierno, exhiben a diario ante las afrentas de los
separatistas y los comunistas, una tibieza insultante.
Todos los gobiernos, tienen
la obligación de defender a la Jefatura del Estado, a la Monarquía, y este
gobierno no lo está haciendo, pues está permitiendo, que la “jauría roja”
política y mediática, se esfuerce en criminalizar a la Monarquía. Y es que la “mochila”
del revanchismo ideológico, esa de la que se deshicieron durante los primeros
años de la Transición, la cogió ZP y se la pasó a Sánchez.
