Pablo Casado, ha sido el
único candidato de las primarias del Partido Popular, que se ha atrevido a
cuestionar y a marcar distancias, con las políticas del Gobierno de Rajoy más
allá de la gestión económica. De hecho, podemos hablar, que mientras Soraya Saenz
de Santamaría y Mª Dolores de Cospedal, parecen venerar todo lo hecho por
Rajoy, Casado ha hecho una enmienda a la totalidad a los años de Rajoy como
presidente del Gobierno.
Casado ya ha criticado con
bastante dureza lo que el gobierno de Rajoy hizo en Cataluña, en concreto la
llamada “operación diálogo” con quienes quieren “romper España”, y también, la
no derogación de la Ley del Aborto, así como, la paralización de la reforma
educativa, el incumplimiento sobre la bajada de impuestos, la falta de claridad
en la defensa de la familia y la vida, la reivindicación de la memoria de las
víctimas del terrorismo, y la excarcelación de Bolinaga.
Parece que Casado pretende
volver a la senda de los valores y los principios que siempre caracterizaron a
la derecha española. El problema reside, en que esas banderas que pretende
ahora volver a enarbolar, hace tiempo que ya las están enarbolando otros, y me
refiero a Vox o a Libres e Iguales ¿Pretende Pablo Casado acaso, ser un clón de
Santi Abascal y de Cayetana Álvarez de Toledo?
Pretender que el PP recupere
lo que por voluntad propia abandonó y ahora poseen otros, es complicado. La
solución más razonable sería, la reunificación de toda la derecha bajo unas
siglas nuevas y limpias.
Mientras Casado actúa así,
Soraya nos dice ahora, que ella haría, todo lo que los gobiernos a los que
perteneció incumplieron o no hicieron, incluso con mayoría absoluta, reconozco
que sus palabras me abochornan.
