Llega el verano, y como todos
los años, la Sanidad andaluza baja muchos peldaños en una calidad asistencial,
que ya de por sí es de las peores comparándola con las demás CCAA.
Entre que la población que
demanda asistencia aumenta enormemente a causa de quienes veranean en nuestra
tierra, y la “Sanidad Universal” que se le dispensa a cada vez más inmigrantes
ilegales, hace que con los recursos disponibles se tenga que atender a muchas
más personas. Pero todo se agrava, porque en verano nuestra Sanidad dispone de
menos personal, algo que trae como consecuencia que en muchos de nuestros
hospitales se cierren alas completas, las camas disponibles son muchas menos.
El problema se agrava en
verano, pero todo viene de lo mismo, de una nefasta gestión sanitaria. La Junta
marca las pautas, y ese ejército de casi 1.500 comisarios políticos dispuestos
estratégicamente por la Consejería de Sanidad en todos los centros sanitarios
andaluces, se encargan de imponerlas. Por un lado, grandes recortes, y por
otro, cada vez más gente del PSOE enchufada. A eso se le llama, mala e
interesada gestión.
En Andalucía no se reconoce
la labor del facultativo que atiende el tiempo necesario a sus pacientes y les
dispensa el tratamiento adecuado, por el contrario, aquí se premia al
profesional que más rápido “despacha” a los pacientes y menos recetas dispensa,
y por ello, le pagan más. Esta es la realidad de nuestra Sanidad.
El PSOE lleva décadas
mercantilizando la Sanidad andaluza y practicando el ocultismo. Se niega a dar
a conocer las listas de espera quirúrgicas y de pruebas diagnósticas, la ratio
de profesionales y camas por paciente, y por supuesto, nunca se hacen públicos
los recursos, equipamientos y efectivos de cada centro o recinto hospitalario.
Si a todo lo expuesto,
sumamos el tufo a malversación continuada, cohecho, falsedad, y prevaricación
que procede de todos los conciertos entre la Junta y los hospitales, públicos y
privados, el panorama es desolador.
