El presidente del Gobierno,
Pedro Sánchez, ha llamado por teléfono al nazi Quim Torra, presidente catalán, para
concertar una entrevista entre ambos, y parece ser que han decidido verse
pronto. La pregunta es ¿dialogar para qué? Porque entre el presidente de un
Gobierno democrático que tiene la obligación de cumplir y hacer cumplir las
leyes, y un golpista que no ha cedido ni un milímetro en sus intenciones,
perdonadme, pero no hay nada que dialogar, porque el fin del dialogo es llegar
a acuerdos, y mientras Torra siga instalado en la rebeldía, eso es imposible. Y
claro está, si Sánchez cediese y lo hiciese posible, sería un traidor, y por
ello debería ser juzgado.
El nombramiento de Meritxell
Batet, como ministra de Política Territorial, debería de preocuparnos muy
mucho. Ella ha declarado estar abierta a dialogar con Torra y llegar a
acuerdos. Por su pasado, esto debería mantenernos muy atentos a sus
movimientos.
Ayer mismo, Rosa Díez, nos
refrescaba la memoria con un tuit que decía “La nueva Ministra, Batet,
responsable de ‘el problema catalán’ fue multada por el PSOE por votar con los
separatistas a favor del derecho a decidir, contra una moción de UPyD que yo
defendí. Nunca ha manifestado arrepentimiento sino ratificación”.
¿Cómo puede ser ministra de
España, una política que está a favor del llamado “derecho a decidir”? Un
derecho inexistente e ilegal. Pues a esto es a lo que va a jugar Pedro Sánchez
y su gobierno, a poli bueno y a poli malo, a Borrell y a Batet. Así pretenden
mantenernos entretenidos.
De entrada, acaba de anunciar
Batet, que este Gobierno pretende cambiar la Constitución en materia
territorial. Un Gobierno legal, pero no legítimo, al haber llegado por la
puerta de atrás sin haber ganado unas elecciones, no puede pretender intentar
hacer ese tipo de cambios en compañía de quienes quieren destruir nuestra Nación.
En los dos años que tiene por delante el Gobierno de Sánchez esperemos que
todos los partidos que están a la derecha del PSOE se lo impidan, en el
Parlamento y en las calles.
Lo triste es, que todos esos
cientos de miles de catalanes que han dicho basta, y que se han tirado a la
calle para defender su españolidad y sus pisoteados, derechos y libertades, no
van a recibir amparo de este nuevo Gobierno, que parece olvidar que ellos son
la mayoría.
Pese a la campaña de
publicidad y marketing puesta en marcha por Pedro Sánchez, que ha tenido como
primer capítulo la presentación de su nuevo gobierno, vaticino que lo que haga
en Cataluña, que seguro será malo para los españoles, impedirá la recuperación
electoral del PSOE.
