Casi todos nos hemos
enterado, pues las TV le han dado una gran cobertura, que “a las temporeras
marroquíes de la recogida de la fresa en Huelva las obligaban a tener sexo con
el empresario o el encargado a cambio de mantener su trabajo”, sonaba muy
fuerte.
Pero la realidad parece ser
muy distinta, pues todo parece indicar, que la firma agrícola de Almonte
denunciada por insinuaciones y abusos sexuales, presuntamente cometidas por uno
de sus propietarios, es todo un criminal montaje que ha contado con la
complicidad de Diego Cañamero, diputado nacional de Podemos, y sus antiguos
compañeros del radical SAT. Algo que por otra parte no nos extraña conociendo
la catadura moral del personaje en cuestión.
Imaginemos como se ha puesto
el asunto, que 131 temporeras marroquíes han interpuesto una denuncia contra
las nueve compañeras que según ellas “pusieron una denuncia falsa” bajo la
promesa de que les iban a regularizar su residencia en España al ser «víctimas de violencia de género». Estas 131
temporeras dicen haber denunciado, porque ya estaban recibiendo presiones de
sus propias familias para no volver a trabajar en la recogida de la fresa
preocupadas ante lo trasmitido por los medios de comunicación.
Mientras que en este país se
siga creyendo dentro del colectivo femenino, que denunciando en falso la
llamada “violencia de género” sales beneficiada y en ningún caso recibes el castigo
que mereces, muchos inocentes tendrán problemas. No se puede permitir que se
cronifique tamaña injusticia.
Lo que ocurre en el mundo
agrícola andaluz no tiene nombre, pese a que a muchísima gente se le paga el
subsidio agrario, más conocido como el PER, cuando hacen falta trabajadores, en
este caso para la fresa, muy pocos quieren trabajar, por lo que las empresas
tienen que traerse mano de obra de fuera. Y por lo que vemos, la extrema
izquierda se dedica ahora también a alentar la denuncia falsa contra los
empresarios. Esto es de locos. Y por cierto, al que cobra el subsidio de
desempleo y no acepta un trabajo, se le retira, en cambio, a los perceptores
del PER, no ¿Por qué?
