Pablo Iglesias e Irene
Montero, han anunciado que someterán a los inscritos en Podemos su “coherencia
y credibilidad” después del escándalo suscitado tras conocerse que compraron
una mansión de lujo en una zona exclusiva de la sierra madrileña, y afirmar,
que les ha costado el improbable precio de 615.000 euros. Y lo hacen, después
de bramar durante mucho tiempo contra cualquier muestra de opulencia en
política.
La parejita, lo que no ha
explicado es, si esa consulta la gestionará el propio aparato del partido o una
consultora externa. Si lo lleva a cabo el propio aparato, leal a Iglesias, estará
garantizada la victoria por aclamación “a la venezolana”. Se presume posible
pucherazo.
Al alcalde de Cádiz, José
María González “Kichi”, no le he tenido nunca ningún aprecio, pero le
reconozco, que en este asunto ha sido el único valiente al decirle las verdades
a la cara a Pablo e Irene. Kichi, pese a ostentar un importante cargo ha
afirmado, que no tiene intención de criar a sus hijos en otro lugar que no sea
“su piso de currante” y también recordó a los recién hipotecados, que el código
ético de la formación “no es una formalidad” sino el compromiso de vivir como
la gente corriente para poder representarla en las instituciones.
Y les digo a los podemitas
que no se dejen engañar, porque entiendo que deberían informarse antes, pues
nadie con los ingresos y patrimonio de esa pareja puede conseguir en esa
entidad una hipoteca como la suya. Ha habido claramente “trato de favor”. Y eso
sin entrar, en que el precio anunciado está completamente fuera del denominado
“de mercado”, o les han hecho un favor que se cobrará con creces después el
vendedor contratando con cualquier administración en la que Podemos esté
presente, o parte del valor se ha pagado en negro ¿Quién sabe? Yo no voy a ser
el que lo investigue.
Lo cierto es, que si los que
tienen derecho a voto en Podemos tragan por esto, en el futuro próximo tendrán
que tragar ya por todo.
