Que el máximo representante
del Estado en Cataluña tome posesión de su cargo, sin la bandera nacional
presidiendo el acto, sin la foto del Rey y sin acatar la Constitución,
convierten la ceremonia en ilegal, eso sí, siempre y cuando nuestro Gobierno,
en vez de mirar a otra parte, actúe. Quiero y deseo, que no nos encontremos
ante la enésima dejación de funciones de Rajoy y su Gobierno.
Solo la bandera catalana ha
presidido el ilegal acto, y Quim Torra ha prometido el cargo “cumpliendo
lealmente con las obligaciones del cargo de President en lealtad al pueblo de
Catalunya representado en su Parlament”.
Torra no ha querido la
presencia de ningún ministro y solo aceptaba la representación del Estado con
la presencia de un secretario de Estado. Por lo visto, él es el que manda y el
Gobierno no se impone.
Dentro del salón tampoco
había medios de comunicación, como era habitual siempre. Solo se ha permitido
la entrada de los medios independentistas, la televisión pública y la agencia
pública catalana, que han servido el material al resto de medios de
comunicación, que tenían prohibido el acceso.
Como guinda a tanta infamia,
fuentes de la Generalidad han asegurado que la toma de posesión se ha enmarcado
en “la estricta legalidad catalana”.
Al igual que muchos otros
españoles, me estoy empezando a cabrear, si el Gobierno no actúa para invalidar
esta toma de posesión, pronto, cualquier cargo público, ya sea concejal o
diputado, se negará a acatar la Constitución. Por culpa de la inacción de
quienes tienen la obligación de salvaguardar la legalidad esto se complica cada
día que pasa.
