Se ha celebrado hoy el primer
pleno de investidura en el Parlamento de Cataluña, Torra no ha conseguido su
objetivo y su futuro queda en manos de unas CUP que en la sesión del lunes son
decisivas, y la conclusión que se puede sacar de él es muy clara, son sus
propias palabras, “promete construir un estado independiente desde la máxima
radicalidad”.
De las palabras de Quim Torr,
se deduce con claridad, que no piensa acatar, ni lo que dice el Estatuto de
Cataluña, ni la Constitución, ni el resto de leyes, que el Estado de Derecho va
a seguir ausente de Cataluña. Ante esto, podemos aventurar, que esa mayoría de
ciudadanos que componen la Cataluña no independentista, a corto y medio plazo,
van a ser objeto de represión y acoso por parte de los seguidores de este
incendiario que el lunes podría acceder a la presidencia de la Generalidad.
Tras escuchar las palabras
del candidato, es muy posible, que miles de empresas que tenían dudas las hayan
despejado y abandonen también Cataluña, pues si algo no quieren los empresarios
es, inestabilidad, incertidumbre, ilegalidad y violencia en las calles. Incluso
ha llegado a afirmar Torra que, si es elegido, será un presidente provisional,
afirmación que se entiende tras lo dicho hoy por el forajido Puigdemont, eso de
que en cinco o seis meses podría ordenar a su “monigote” que convoque nuevas
elecciones.
Pero de todo, lo que más me
ha indignado, y con mucha diferencia, han sido las declaraciones de Mariano
Rajoy diciendo que “el Gobierno volverá a aplicar el 155 si hay otro referéndum
o declaración de independencia”. Entiendo, que mientras tanto, todas las
tropelías que cometan los separatistas, tanto en su parlamento, como en el
pisoteo de los derechos y libertades de los catalanes no separatistas, la única
contestación que tendrán del Estado serán recursos ante los tribunales.
A estas alturas, todo lo que
no sea suspender indefinidamente la autonomía de Cataluña y desintoxicar esa
comunidad en todos los ámbitos, ya no sirve para nada.
