Los que me conocen saben, y
supongo que los que me leen también se van dando cuenta, de que soy de esas
pocas personas que siempre dicen lo que piensan, algo que en esta sociedad
suele traerte problemas. Para mí es una virtud, aunque creo que para la mayoría
es visto como un defecto.
Ayer publiqué un artículo
sobre la sentencia de “La Manada”, y viendo algunas respuestas que he recibido,
incluso de mujeres a las que quiero y aprecio, parece que o no me expliqué
bien, o ellas son incapaces de diferenciar lo que es una valoración moral de
una valoración penal.
Está vigente un Código Penal
que el PSOE aprobó en 1995, unas leyes que en este asunto permiten una
interpretación de su letra y espíritu tan radicalmente distinta, que para el
fiscal los hechos juzgados son agresión sexual, para dos magistrados son abusos
sexuales, y para un tercer magistrado es absoluta ausencia de delito. Parece
evidente, que en lo referente a estos casos, las leyes deben ser modificadas y
mejoradas.
Pese a ser criticado,
considero que mi valoración moral de los hechos coincide con lo que piensa la
gran mayoría de la ciudadanía, estos tíos son despreciables, pero se olvida que
los jueces no valoran eso.
Los magistrados, ateniéndose
a las pruebas aportadas, entre ellas el famoso video, y a las declaraciones
efectuadas por la denunciante y los acusados, y bajo el paraguas del Código
Penal en vigor, han decidido en conciencia. Lo que resulta bochornoso, es que
partidos con representación parlamentaria, en vez de proponer cambios
legislativos, se dediquen a agitar a las masas, a utilizar los buenos
sentimientos de un ingente número de mujeres para mediante un populismo
justiciero poner en la diana a los jueces. Este caso está en la calle demasiado
viciado por criterios ideológicos y sectarismo, el populismo radical de
izquierdas y el feminismo están utilizando este caso de manera bastante
irresponsable.
Coincidiendo con mi opinión,
esta mañana, Luis del Pino, en su programa de EsRadio, ha realizado una magistral
exposición del caso, y ha finalizado hablando de un caso ocurrido en la Feria
de Málaga de hace dos años. Una chica joven de 18 años fue encontrada llorando
sentada en un banco, cuando la policía la encontró le preguntó que qué ocurría,
a lo que respondió que había sido violada por cuatro tíos. Gracias a las
cámaras, estos cuatro hombres fueron detenidos y puestos a disposición judicial
acusados de violación, les esperaban unos veinte años de cárcel, pero mira por
donde uno de ellos gravó todo con su móvil, el video fue visualizado por el
juez y observó como la denunciante posaba sonriente ante la cámara en medio de
la faena sexual. Evidentemente, los cuatro hombres fueron puestos en libertad
inmediatamente, y sorprendentemente, ella jamás fue imputada por denuncia
falsa. Mi pregunta es ¿qué hubiese pasado si ese video no se hubiera grabado?
Supongo que lo de siempre, nos creemos lo que dice la mujer y condenamos a
ellos.
Si el feminismo apareció en
su momento para conseguir la igualdad, hoy en día se ha desvirtuado de tal
manera, que es un lobby, un enorme grupo de presión, una gran industria de la
que viven muchas personas al recibir ingentes cantidades en subvenciones, un
movimiento que de entrada, considera a todos los hombres, maltratadores y
violadores en potencia, un movimiento que ha hecho posible que en nuestro país
esté en vigor una ley tan injusta y discriminadora como la llamada “Ley de
Violencia de Género”, una ley que en absoluto ha hecho que disminuyan los malos
tratos ni los asesinatos de mujeres. No voy a cometer el defecto de generalizar
demasiado, hay feministas más moderadas y razonables, y otras, las llamadas
“feminazis”, que son un peligro para nuestra sociedad.
La igualdad real solo se
conseguirá si los hombres y las mujeres trabajamos juntos para conseguirla,
entendiendo que en ambos sexos hay gente buena y gente mala.
