Todo parece indicar, que el
Tribunal Supremo, que el juez Llarena,
rechazará la entrega de Puigdemont si no es por delito de rebelión, una
decisión que me parece muy lógica, pues al jefe sedicioso no podemos por
juzgarle por un delito, el de malversación, y a sus cómplices, y a sus secuaces
ya encarcelados, juzgarlos por otro que conllevaría penas mucho más elevadas. Si
no podemos convencer a unos jueces alemanes, que lo mismo hasta podrían estar
“untados” con nuestro dinero, se desiste y se espera a que se dé una mejor
oportunidad para hacerle pagar por los graves delitos que ha protagonizado.
Mientras tanto, en Cataluña,
continúa la obcecación de los separatistas, una obcecación que tiene como
consecuencia la absoluta paralización de las instituciones autonómicas. El
plazo para investir a un presidente sigue consumiéndose, personalmente soy de
los que piensan, que al no interesarle a los separatistas ir a nuevas
elecciones, en el último suspiro llegarán a un acuerdo y propondrán a un
candidato sin causas judiciales pendientes que será seguro elegido. No
obstante, aún llegando a nuevas elecciones, y aunque los partidos constitucionalistas
ganaran algunos escaños, entiendo que no se podría impedir un gobierno
independentista, pues en esa situación, los comunes podemitas siempre se
decantarían por quienes quieren destruir España.
Lo cierto es, que en Cataluña
poco ha cambiado, su ejército adoctrinador, el de los profesores sediciosos,
sigue inoculando su veneno a los escolares, los Mossos, continúan perpetrando
las consignas que reciben del entramado separatista, TV3 y resto de medios de
comunicación al servicio del Golpe de Estado siguen difundiendo odio, y sobre
todo, a todos los políticos y dirigentes golpistas, y a todo su entramado, el
Estado les sigue pagando sus nóminas. Así Don Mariano, difícilmente esto tendrá
solución.
